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CIUDAD DE MÉXICO, 30 de septiembre de 2026.- La Asociación Nacional de Fabricantes de Cal (ANFACAL) propuso que la discusión de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) incorpore mecanismos para fortalecer el tratamiento y control de las emisiones de dióxido de azufre (SO₂) y otros gases ácidos directamente en las fuentes que los generan.
Durante su participación en las Audiencias Públicas realizadas en la Cámara de Diputados, Andrea Gamboa, Directora Ejecutiva de ANFACAL, señaló que la actualización del marco ambiental representa una oportunidad para avanzar de la regulación de las emisiones hacia una política que también impulse su prevención y tratamiento.
“El reto no es únicamente establecer cuánto se puede emitir. También debemos generar las condiciones para actuar sobre el contaminante antes de que llegue a la atmósfera. Las tecnologías existen y México tiene capacidad para implementarlas”, afirmó.
La propuesta de ANFACAL plantea que las personas físicas o morales, públicas o privadas, cuyos procesos generen dióxido de azufre u otros gases ácidos contaminantes cuenten con sistemas adecuados para su tratamiento y control.
Entre las alternativas disponibles se encuentran los procesos de desulfurización de gases, utilizados para capturar y neutralizar contaminantes antes de su liberación. En estos sistemas pueden emplearse reactivos cálcicos como el óxido de calcio y el hidróxido de calcio.
Gamboa destacó que no se trata de tecnologías experimentales, sino de soluciones utilizadas internacionalmente desde hace décadas para el control de emisiones provenientes de diferentes procesos industriales y energéticos.
La discusión adquiere relevancia por los volúmenes de emisiones registrados en el país. De acuerdo con el Inventario Nacional de Emisiones de SEMARNAT, con año base 2018, México registró más de 1.3 millones de toneladas anuales de SO₂ de origen antropogénico, con una concentración relevante de emisiones en determinadas fuentes y regiones.
El dióxido de azufre es además uno de los contaminantes atmosféricos asociados con afectaciones respiratorias y puede contribuir a la formación de partículas secundarias, por lo que su control tiene implicaciones tanto ambientales como de salud pública.
“El desafío es producir mejor, reducir impactos y utilizar las soluciones tecnológicas que ya tenemos disponibles. Una política ambiental efectiva debe establecer objetivos claros, pero también generar rutas viables para alcanzarlos”, señaló.
Para ANFACAL, México cuenta con una condición favorable para avanzar en este tipo de políticas: dispone de una industria nacional capaz de producir los insumos cálcicos utilizados en procesos de tratamiento de gases.
La Asociación considera que esto permitiría vincular objetivos ambientales más ambiciosos con capacidad productiva y cadenas nacionales de suministro.
Además, determinados procesos de desulfurización pueden generar compuestos de calcio susceptibles de aprovechamiento en otros procesos productivos, bajo condiciones técnicas específicas, abriendo posibilidades de economía circular.
La discusión de la LGEEPA abre así el debate sobre cómo conciliar la protección ambiental y la salud pública con el uso de nuevas tecnologías y las capacidades productivas del país.