
Teléfono rojo
Parece Leyenda el Origen del Debatido Fuero
Dos Militares Posibles Padres del Niño
Equivalía a Cumplir la Palabra de Honor
Intervino el Presidente Benito Juárez
Jorge Herrera Valenzuela
Está de moda hablar del fuero, sí, del privilegio que protege a legisladores, gobernantes y políticos “en servicio”.
La determinación, de los diputados federales, de rechazar la solicitud de desafuero del diputado tepiteño, expresidente municipal de Cuernavaca y exgobernador de Morelos, provocó hasta manifestaciones populares de las mujeres que demandan lo destituyan y responda ante la justicia.
Bueno, pues ese tema lo margino, por ahora.
Comentaré la historia del posible origen del fuero. Data de los días del imperio de Maximiliano de Habsburgo.
Uno de sus generales, mexicano de ideas conservadoras, fue a prisión y sentenciado a morir en el paredón. Traición a la Patria, fue el cargo.
Antes de reportear el asunto, pues inquieta al comentarista no saber qué es el fuero, porqué se aplica y a quiénes protege, recibí un mensaje en mi celular con datos que me dieron origen a conocer la historia de los generales Carlos Fuero Unda y Severo del Castillo.
Supe que la historiadora Esperanza Dávila Sota en su libro “Anecdotario Revolucionario” hizo un relato del encuentro de esos dos militares, de bandos opuestos, pero de trato familiar.
Del Castillo fue hecho prisionero en los días del Sitio de Querétaro, comandado por el general Mariano Escobedo, en 1867. Lo procesaron y quedó sentenciado a muerte por servir a las fuerzas imperialistas.
El carcelero lo era Carlos Fuero Unda. La orden del general Sóstenes Rocha Fernández: mantener vigilancia permanente, las 24 horas del día, en la celda del prisionero, sin permitirle recibir visitas ni de sus familiares.
UNA HISTORIA PARA MEDITAR
Al grano, dirá alguno de los lectores de este comentario periodístico.
He aquí el comienzo de un diálogo histórico y cada uno juzgue.
Es de madrugada y el asistente del coronel Carlos Fuero, le comunica que el general Del Castillo “desea hablar con Usted”.
Fuero se vistió y acudió a la celda donde estaba el prisionero, quien había sido muy amigo del hoy carcelero y por el trato familiar accedió a la solicitud.
–Carlos, perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes, me quedan unas cuantas horas de vida y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor mandar llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.
–Mi general, no creo que sea necesario que vengan esos señores.
–¿Cómo? Deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia. Me dices que no es necesario que vengan.
–No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que regrese.
–Pero Carlos, ¿qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento?
–Su Palabra de Honor, mi general.
–Ya la tienes.
Se dieron un abrazo y Severo del Castillo salió de la prisión.
Fuero llamó a su asistente y le dijo:
–El general del Castillo va a su casa arreglar unos asuntos. Yo me quedaré en la celda, en su lugar, como prisionero. Cuando él regrese, me despierta.
LLEGA EL GRAL SÓSTENES ROCHA
Sin previo aviso, el guanajuatense general Sóstenes Rocha llegó directo a la celda para hablar con el sentenciado, pero…encontró durmiendo, tranquilamente a su subordinado y sin más gritó:
–¿Qué hiciste Carlos? ¿Por qué dejaste ir al general Del castillo?
–¡Ya volverá! Y si no lo hace, entonces me fusilas a mí.
En eso se escucharon pasos y la voz del centinela lanzó un ¿Quién Vive?
–¡México! Un prisionero de guerra que cumple su palabra.
Sorprendidos, Rocha y Fuero, vieron que el supuesto evadido ocupaba su lugar en la celda.
Rocha de inmediato dio parte al general Mariano Escobedo, relatando lo sucedido y el reporte llegó hasta el despacho del Presidente Juárez, cuya reacción se concretó en lo siguiente:
–Al general Del Castillo se le perdona la vida y lo envían a la prisión de San Juan de Ulúa, en tanto a Carlos Fuero, asciende al grado de general.
¿QUÉ ES EL FUERO?
El relato de la distinguida saltillense, catedrática universitaria, reconocida intelectual, nos lleva a la conclusión de entender que la acción de Carlos Fuero se derivó en un concepto de una sola interpretación.
Fuero es un privilegio para los hombres y se sustenta, sin condición alguna, en el CUMPLIMIENTO DE LA PALABRA DE HONOR.
No aseguró que ese sea el origen de la medida protectora para los políticos mexicanos, sobre todo los de este siglo que jamás observan, entienden y procuran cumplir la Palabra de Honor.
Me atrevo a comentar, periodísticamente, que, en nuestra moderna historia, el ingeniero Jorge Díaz Serrano al saberse desaforado como senador, aceptó ser custodiado hasta las puertas de la prisión. 5 años después recobró su libertad, sin habérsele comprobado el fraude millonario que le imputaron. El daño estaba hecho a un mexicano, víctima de venganza política.
SINÓNIMO DE IMPUNIDAD E INMUNIDAD
En nuestra Carta Magna desde siempre se ha rechazado que los funcionarios públicos, de los tres niveles de gobierno, así como quienes sean servidores públicos, tengan protección cuando cometen un delito en el desempeño de sus funciones o en actos de la vida privada.
No pocas veces quienes son llevados a prisión por cometer delitos que, se afirma, son en agravio de la Nación, se trata de situaciones de orden político. El caso más reciente fue el del ingeniero Raúl Salinas de Gortari, diez años en prisión de Alta Seguridad, a quien terminaron por exhonerarlo del delito de homicidio.
Hay casos del dominio público en que los presuntos responsables de violaciones al Código Penal, simplemente cometen delitos y no son llamados a responder a la justicia. El diputado electo Julio César Godoy Toscano fue ligado al cartel de narcos “La Familia Michoacana” y al líder criminal Servando Gómez Martínez “La Tuta”.
Para evitar la detención, lo sacaron de la Cámara de Diputados en la cajuela de un automóvil. Nunca lo detuvieron ni sancionaron al que propició la fuga y que hoy sigue como funcionario en el gobierno de la Ciudad de México.
Supe que el fuero tiene raíces en el parlamento francés, desde el Siglo XIX, considerado como garantía de la libre expresión de los legisladores.
Hablar del “fuero político” es un tema de actualidad, gracias al exfutbolista y hoy diputado federal Cuauhtémoc Blanco Bravo, lo que es cierto, en México lo definimos en dos palabras: Impunidad e Inmunidad.