Lluvia abre socavón y cierra camino en Sierra de Zongolica
CIUDAD DE MÉXICO, 1 de agosto de 2026.- Cuauhtli, que en náhuatl significa águila, liderazgo y vigilancia, así como Balam, en maya, jaguar, son los nombres elegidos para los nuevos integrantes de la Unidad Canina de Búsqueda y Detección de la UNAM (UNAMK9).
La comunidad universitaria participó en esta iniciativa, porque “pensamos que esta convocatoria podía vincularnos a todos para contribuir con los nuevos nombres. En sus denominaciones se incluyeron referencias que tienen que ver con la presencia de nuestra historia, raíces, tradiciones, incluso con nuestra mitología ancestral”, rememora el titular de UNAMK9, Julio Velázquez.
En total, la Unidad Canina, la cual pertenece a la Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria (DGAPSU), cuenta con 24 ejemplares: 22 en la sección de búsqueda y rescate, además de Cuauhtli y Balam, en la de armas de fuego y explosivos.
Ante la posibilidad de reforzar las tareas de prevención, fueron donados por el Gobierno federal e incluye el apoyo de sus guías caninos con sustento técnico.
Ello transmite una connotación de tener un elemento más de protección para la comunidad universitaria. “Esto sucede en otros lugares del planeta y, en este caso, se complementa debido a que contamos con perros de búsqueda y rescate”.
Cuauhtli y Balam son machos golden retriever, que tienden a ser estables, de convivencia con familias e infancias. Son afables, bonachones, de orejas caídas, porque aquellos que las tienen erguidas son caninos que históricamente nos imponen más respeto a los seres humanos, describió Velázquez Rodríguez.
A decir del experto, generalmente apoyan en labores que tienen que ver con presencia y movilidad de personas en lugares donde se realizan revisiones entre demasiados individuos; es decir, son muy aptos para desenvolverse entre la gente.
Además, ayudan en el trabajo relacionado con presencia y movilidad de personas en lugares donde se hacen revisiones entre demasiados individuos.
Los dos perros se integran con los demás miembros K9. Para ellos, adecuaron las jaulas, las cuales son de estancia temporal en las que no pernoctan. Cuando entrenan y conviven en la sede, necesitan estar en un lugar cómodo, precisó.
Se les acondicionó con asoleaderos, espacios de mayor cobertura para protegerlos de la lluvia y colocó un techo transparente.
Los perros están más cómodos, y como pueden observarse entre las jaulas, que son de malla amplia, interactúan, se olfatean y se realizan también, ejercicios de socialización entre ellos”, finalizó.