
Libros de ayer y hoy
En Cámara de Diputados escuché a un político -obvio de Morena- decir que pronto seremos el país más justo y democrático del mundo. La razón: los mexicanos vamos a seleccionar a los juzgadores.
De un día para otro, Noruega, Suecia y Dinamarca nos haránlos mandados. De la última no me extraña; hace tiempo la superamos en el sistema de salud. Me dicen que en aquel reino envidian nuestra mega farmacia, las clínicas del IMSSy que mueren por hacer fila en los consultorios de genéricos.
La elección de juzgadores será una de las mayores vaciladas de la historia y de las más ingeniosas formas de tirar el dinero. Por cierto, los ricos -que no siempre lloran- tienen su plan B, y sus asuntos serán atendidos en procesos de mediación, conciliación o arbitraje.
El siempre creativo INE se puso a interpretar la Constitución y prepara un proceso muy distinto al que se plantea en el referido texto. No sobra decir que carece de facultades para ello. Cosa menor cuando se trata de agradar al poder. Vamos a una elección amañada, sin calidad, con boletas indescifrables, resultados opacos y un buen número de candidatos a modo.
El engaño es completo: a la sociedad se le aseguró que la justicia va a mejorar. Con la reforma no tendremos ni más ni mejores jueces; tampoco aumentará la cantidad de fiscales, peritos o juzgados. La solución a la inseguridad -el principal problema de justicia en el país- pasa por otras rutas, y se ve difícil que tenga solución en el sexenio.
En las listas aparecen candidatos con prestigio, pero también un buen número sin experiencia o ligados a Morena. Los primeros tienen pocas posibilidades de triunfar y, por lo tanto, su capacidad no se sumará al Poder Judicial.
Los diarios informaron de una “piadosa” organización que tiene por objeto promover una mejor justicia. Las almas de la caridad que la integran van a impulsar la participación en el proceso de junio. Estos émulos de San Francisco son operadores de Morena y su objetivo es asegurar el triunfo de juzgadores afines al poder.
A lo anterior, sume al crimen organizado, que domina amplias zonas del territorio y que tiene especial interés en controlar el sistema de justicia. ¿Quiénes serán los jueces penales que triunfen en las áreas en conflicto?
No solo tendremos un sistema de salud como el de Dinamarca; ahora los subdesarrollados vikingos envidiaran la justicia mexicana. Por cierto, el chistecito costará unos veinte mil millones de pesos y otra suma igual o mayor en el 2027. Esto incluye las elecciones locales, pero no la operación de los “cuervos de la nación”, que también se paga con impuestos.
Por cierto, una investigación de la periodista Jannet López Ponce nos dice que, de 19 entidades con elecciones, 12 no tienen un peso para hacerlas.