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CIUDAD DE MÉXICO, 11 de junio de 2026.- Quienes no consiguieron boleto para ingresar al Estadio Ciudad de México y algunos choferes de quienes sí, saborearon un buen trago, en frente, en el Restaurante mundialista los amigos, por la victoria de México ante Sudáfrica, durante la inauguración del Mundial.
Tras la calma y respeto por el Himno Nacional Mexicano, impulsado desde la voz de Alejandro Fernández, explotó el “México, México, México” de la afición, en el lugar de casi esquina Circuito Estadio Azteca, ya atrapada por la fiebre mundialista.
Con el silbatazo inicial, detonaron los aplausos, fuertes y deseosos de goles, de una victoria, de acrecentar la ilusión de acercarse a avanzar de ronda y a la Copa del Mundo.
Con el disparo de Raúl Jiménez, al minuto 5, abajo y potente, que contuvo el cancerbero Williams, el grito se escuchó fuerte, al unísono, para terminar ahogando el grito de anotación.
Con el gol de Julián Quiñones, al minuto 9, entre las piernas del guardameta rival, explotó el grito de gol, de la tranquilidad y del disfrute de una copita.
La necesidad de asegurar y no sufrir, anotando el segundo gol, se ahogó al minuto 42 y en dos ocasiones: primero, Raúl punteó y el portero Williams desvió y luego, Quiñones remató al poste.
La tarjeta roja contra los sudafricanos, al minuto 49, ya del segundo tiempo, supo a poco, pues no fue penal y solo un tiro libre directo que terminó en la nada.
Y el primer gol mundialista de Jiménez, el 2-0, al minuto 67 y de cabeza, a centro de Piojo Alvarado, aseguró los primeros tres puntos de México en el Grupo A del Mundial. Y la segunda expulsión para los africanos, ya solo fue anecdótica, pero no la de César Montes y duelo terminó 11 contra 10.