Libros de ayer y hoy
El cáncer no solo enferma el cuerpo: sacude las certezas, desafía la identidad y empuja al límite de lo humano. En medio del dolor, cansancio y miedo, la salud mental puede ser el punto de quiebre entre desesperanza y vida.
Durante 2024, el cáncer fue responsable de más de 95 mil muertes en México. Las mujeres concentraron ligeramente más casos respecto a los hombres —52.4 por ciento frente a 47.6—, pero las estadísticas no alcanzan para narrar lo ocurrido en quienes lo enfrentan: la montaña rusa emocional de la negación, ira, negociación, tristeza y, finalmente, aceptación. Un tránsito psicológico del diagnóstico a la supervivencia.
El equilibrio entre cuerpo y mente se vuelve vital en este camino. Lo entendió bien Javier Hidalgo, político, activista y ciclista, quien con una frase luminosa que nos llena de alegría dio a conocer su estado de salud: “¡Estoy libre de cáncer! Fue una batalla dura pero también de un aprendizaje profundo: la vida no se mide en días sino en las ganas de seguir adelante y de no darse por vencido”.
Esa postura es una invitación a reconocer la salud emocional como inseparable del tratamiento médico. La ciencia lo confirma. Estudios del Instituto Nacional de Cancerología y de la OMS coinciden en que las personas con un estado mental fortalecido —con esperanza, vínculos sociales sólidos y acompañamiento psicológico— presentan mejores respuestas inmunológicas, menor percepción del dolor y mayor adherencia a los tratamientos. El ánimo, literalmente, puede salvar vidas.
La realidad también revela desafíos pendientes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud más de mil millones de personas en el mundo padecen algún trastorno mental, y la depresión es hasta dos veces más frecuente entre quienes enfrentan enfermedades crónicas como el cáncer. Ansiedad, fatiga emocional e insomnio son síntomas invisibles del mismo padecimiento.
Por eso es tiempo de colocar a la salud mental como parte estructural de las políticas públicas de salud. No como un servicio complementario, sino como un derecho integral que acompañe desde el diagnóstico hasta la recuperación. Lo asume desde la CDMX la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, con la estrategia Vida Plena, Corazón Contento.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado cada 10 de octubre, la historia de quienes han dado la batalla contra enfermedades como el cáncer nos recuerda que la fortaleza emocional se construye con comunidad, redes de apoyo, acompañamiento psicológico y un entorno que no juzgue el miedo ni el cansancio. Porque la mente es una guerrera y también cura.
Salvador Guerrero Chiprés es coordinador general del C5 de la Ciudad de México