
Urge candidato Roldán Olvera por justicia más ética y cercana
TARIMORO, Gto., 22 de septiembre de 2022.- Un día después de la masacre de 10 personas al interior de un billar por parte de un comando, aún se pueden localizar al exterior varios casquillos de fusiles de asalto que habrían sido utilizados para ultimar a quemarropa a quienes se encontraban departiendo en el establecimiento de la calle Independencia de Tarimoro, Guanajuato.
Lo que debería ser una zona acordonada para preservar evidencias que pudieran llevar por medio de peritajes a la identificación de las armas homicidas y eventualmente a sus portadores, se encuentra sin ninguna restricción o sello que indique una escena de un crimen.
De no ser porque los videos que pululan en redes sociales, presuntamente grabados por los mismo perpetradores del ataque, el Harrahs Billiards parecería un lugar que se encuentra en su día de descanso.
Lo que sucedió detrás de la cortina metálica la noche del pasado miércoles, quedó muy claro en los videos, así como un día después el desdén de quienes debiendo investigar los hechos ni siquiera tuvieron interés de recoger del suelo posibles evidencias que los criminales dejaron.
Los 10 muertos en Tarimoro fueron la mitad de los 20 homicidios que se registraron en Guanajuato el pasado 21 de septiembre o el 11 por ciento de los 91 asesinatos ocurridos en la misma jornada en todo el país, pero también una evidencia de por qué la entidad ocupa el primer lugar en este delito en relación con los demás estados.