Libros de ayer y hoy
Más allá de cuántas personas tienen trabajo, el siguiente paso es ampliar las oportunidades con seguridad social, prestaciones y mayor estabilidad para las familias.
Tener trabajo no siempre significa tener estabilidad. Los nuevos datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo colocan a Sinaloa frente a un reto que va más allá de reducir el desempleo: lograr que una mayor parte de los empleos que se generen en los próximos años sean formales y ofrezcan mejores condiciones de largo plazo.
La tasa de desocupación se ubica en 3.1%, mientras que la informalidad alcanza 49% y la subocupación 13.8%. Más que una fotografía negativa, los datos abren una pregunta hacia el futuro: no solo cuántas personas tienen trabajo, sino qué tan estables y protegidas son esas oportunidades.
Más formalidad también fortalece a las regiones. Cuando hay empleos con mayor estabilidad, las familias pueden planear mejor sus gastos, ahorrar, construir patrimonio y enfrentar con más herramientas una enfermedad o una eventualidad. Para las empresas, mejores condiciones laborales también pueden favorecer la permanencia del talento, la capacitación y la productividad.
Para una región, esto significa contar con más trabajadores protegidos, una base laboral más especializada y mejores condiciones para recibir nuevas inversiones. La formalización también puede impulsar proveedores, servicios, comercio y actividades vinculadas a nuevas cadenas productivas.
Para la persona, la diferencia es concreta. Un empleo formal puede dar acceso a seguridad social, atención médica, incapacidades, protección ante accidentes laborales, ahorro para el retiro y prestaciones como aguinaldo, vacaciones pagadas y prima vacacional. Son beneficios que se vuelven especialmente importantes cuando ocurre una enfermedad, un accidente o llega el momento de retirarse.
La informalidad reúne realidades muy distintas, desde pequeños negocios hasta trabajadores por cuenta propia. Hablar de formalización no significa descalificar esas actividades, sino reconocer que una parte importante de la población todavía cuenta con una red de protección más limitada.
Ahí es donde la inversión adquiere un papel importante. Sinaloa necesita seguir generando actividad económica y nuevos puestos de trabajo, pero el siguiente paso es procurar que una proporción cada vez mayor de esas oportunidades se traduzca en empleo formal, capacitación, contratación local y desarrollo de proveedores.
El reto para los próximos años no es solamente crear más trabajo. Es conseguir que cada vez más sinaloenses tengan empleos que también les den seguridad, prestaciones y una perspectiva de futuro.
Carlos Chávez de Icaza
Analista de la comunicación del sector empresarial.
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