Visión financiera
Le cayó cual bendición a Claudia Sheinbaum.
Como anillo al dedo, diría el clásico del sexenio pasado.
Nunca, nadie, puede alegrarse con la muerte de un ser humano, pero el fallecimiento de Joel Ayala Almeida es una oportunidad de oro.
En teoría, de momento, la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) se queda sin dirigente formal aunque haya preparado su salida.
¿Cómo?
Con la imposición de su sobrino Marco Antonio García Ayala para hacerse cargo del organismo cúpula de la burocracia del gobierno federal y de todos sus sindicatos cuando él faltara.
¿Cómo le hizo?
Política pura.
En 2021, tras la derrota del PRI y sin control alguno de Vicente Fox –ni sabía para qué sirve tal federación– Ayala Almeida modificó los estatutos de la federación para eternizarse.
Tras esos cambios y aunque con oposiciones sofocadas, ya no sería secretario general de la FSTSE, sino presidente, y de esa manera manejaría la federación como le viniera en gana hasta el infinito.
Nadie lo desbancó.
A MANOS OFICIALES
Se le fueron muchos gremios.
Unos federales y otros de carácter local, como el sindicato del Metro capitalino a cargo de Fernando Espino Arévalo.
Inclusive la dirigente magisterial Elba Esther Gordillo le disputó el poder y terminó por crear la Federación Democrática de servidores de Públicos (Fedessp) con el SNTE como núcleo.
Con el tiempo se ha modificado el mapa gremial de la otrora poderosa estructura de los trabajadores del Estado y en ese contexto ocurre la muerte de Joel Ayala Almeida.
¿Pero quién queda en su lugar?
De momento el primer vicepresidente Marco Antonio García Ayala, colocado ahí en un congreso en diciembre pasado, cuando su tío Ayala Almeida ya avizoraba su fin físico.
García Ayala tiene como reducto el sindicato de la Secretaría de Salud, desde donde se proyectó su tío y seguramente él regresará en tres meses, cuando convoque a elecciones.
Ahí nadie lo molestará y menos democratizará el gremio.
¿Dirigirá él la elección de la FSTSE?
En teoría sí; en realidad desde Palacio Nacional y de esto dará fe el presidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje encomendado al magistrado José Luis Rodríguez Díaz de León.
Total, Ayala Almeida no era disidente ya.
OTROS DATOS EN TV
Como el gobierno de la república, también la televisión oficial tiene otros datos.
La directora de Canal Once, Luisa Cantú, colocó en declaraciones públicas los noticieros de la institución del IPN al nivel de las cadenas nacionales privadas, Televisa y TV Azteca.
No presentó pruebas, como sí lo ha hecho HR Media, cuyas estadísticas de audiencia colocan en primer lugar En Punto de N+ conducido por Enrique Acevedo y en segundo a Hechos de la Noche de Javier Alatorre.
El soporte estadístico no deja dudas: al menos cuatro millones en Televisa y 2.5 millones en TV Azteca y todas sus plataformas.
Pero si la señora Luisa Cantú quiere conocer su realidad, he aquí el dato de HR Media: el propagandista de gobierno Punto de Referencia de Canal Once lo ven unas 464 mil personas por noche.
Nada despreciable, pero muy lejos de sus datos inventados y de sus afirmaciones públicas, y atrás inclusive del programa Multimedios especializado en temas policiacos C-4 Alerta.