Evangelismo, política y control electoral
Pese a la abolición legal de la esclavitud a nivel internacional, el siglo 21 atestigua la persistencia de sometimientos contemporáneos. Bajo dinámicas renovadas, estas prácticas vulneran sistemáticamente los derechos fundamentales de la infancia.
Distante de las cadenas visibles del pasado, la explotación infantil se aloja en estructuras económicas y sociales responsables de su normalización o invisibilidad. En el marco del Día Internacional contra la Esclavitud Infantil —conmemorado cada 16 de abril desde 1997 en memoria de Iqbal Masih, activista de 12 años asesinado en Pakistán por denunciar el trabajo forzoso— resulta imprescindible reconocer los riesgos de vulnerabilidad de niñas y niños.
Existe la falsa percepción de una realidad superada gracias al progreso y la expansión de derechos. Los datos revelan el desafío. Durante 2024, cerca de 138 millones de niñas y niños padecieron situaciones de trabajo infantil; de ellos, aproximadamente 54 millones realizaron actividades peligrosas con grave riesgo para su integridad, según estimaciones de la OIT y Unicef.
Este fenómeno se manifiesta mediante diversos sometimientos: trabajo forzoso, trata, servidumbre doméstica, matrimonio obligado, reclutamiento armado o explotación sexual.
La protección de la niñez frente a la violencia y el abuso es prioridad absoluta. En la Ciudad de México, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, manifiesta su voluntad política mediante programas como Desde la cuna y el Pacto por la primera infancia, respaldado por más de 500 organizaciones. Asimismo, el convenio con Unicef busca fortalecer la educación inicial y salvaguardar a las y los menores en el contexto del Mundial 2026.
Ante la Copa Mundial de la FIFA, la alta movilidad humana y el dinamismo económico en las ciudades sede impulsan la actividad local, pero también generan espacios vulnerables a riesgos como la Trata de Personas.
Por tal motivo, se han implementado acciones preventivas en la capital, entre ellas la campaña Mundial sin trata, impulsada por el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia en colaboración con la UNODC.
Erradicar la esclavitud infantil exige una coordinación estrecha entre instituciones y sociedad. La denuncia ciudadana representa la herramienta clave para romper ciclos de impunidad, y los canales del C5 —911, 089, *765 y la Línea Antiextorsión 55 5036 3301—, así como la Línea contra la Trata de Personas 800 5533 000 del Consejo Ciudadano son fundamentales para proteger a la infancia de cualquier forma de explotación.




