
Secretaria de Gobernación se reunirá con madre de caso Teuchitlán
CIUDAD DE MÉXICO, 13 de abril de 2017.- Jonathan Osvaldo tiene 20 años de edad y desde que tiene cinco, cada Semana Santa se suma a la procesión de cientos de penitentes que recorren las principales calles de los ocho barrios de Iztapalapa. Es parte de una manda ofrecida a Dios en la cual camina descalzo por las principales calles.
“Es una manda que debo cumplir”, explica a Quadratín, mientras camina pausadamente, vestido con una túnica en combinación de morado con blanco. Agrega que la manda es para toda la vida hasta que pueda cumplirla. Sobre cuál es el motivo, baja la voz y expresa que “es personal”.
Este 13 de abril, Jueves Santo, Jonathan se sumó a la procesión desde las 14 horas, la cual partió desde la Casa de los Ensayos, acompañado de otros cientos de nazarenos y también de otros centenares de hombres vestidos de romanos, observados desde las banquetas por familiares, amigos y curiosos que visitan la 174 representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa.
Las calles del centro de la delegación, con sus grafitis, sus negocios y sus añosas calles son escenario de la procesión, en la que también participan los actores que encarnan a Cristo, a los apóstoles y a las autoridades que hace más de dos mil años prefirieron crucificar al Hijo del Hombre que a un delincuente como Barrabás.
El penitente dice que la procesión en la que él participa concluirá a la 1 de la madrugada, pero su descanso será breve, ya que también formará parte de la caminata de nazarenos que cada mañana del Viernes Santo camina con una cruz de madera sobre sus hombros en las calles iztapalapenses.
Cuestionado sobre cómo termina, Jonathan Osvaldo afirma que bien. “Los pies terminan bien, pero cansados”. Al preguntarle qué se siente, responde rápidamente: “orgullo y emoción”, y dice que el único cuidado que requiere al concluir es que en su casa le limpien los pies.
Además de la procesión, en la noche de este Jueves Santo se representará la Última Cena y posteriormente la traición de Judas a Cristo, y la tentación que este sufre de parte de Lucifer, representado por Joaquín Rueda, secretario particular del consejero jurídico de la capital, Manuel Granados, cuyos cuernos parecían de borrego cimarrón.