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CIUDAD DE MÉXICO, 7 de diciembre de 2025.- En un ambiente de fraternidad y entre cálidos abrazos, centenares de personas participaron este domingo en la Posada Navideña de la Unión Maronita de México, una celebración que trascendió lo festivo para convertirse en un espacio de encuentro humano, espiritual y comunitario, marcado por un llamado claro a la unidad, la misericordia y la reconciliación.
El evento fue encabezado por Jack Sahakian, líder nacional de la Unión Maronita de México, acompañado por los embajadores de Líbano y Armenia en México, George El Jallad y Haik Hakobian, respectivamente, así como por jefes religiosos y representantes de distintas comunidades de fe, en un ambiente que reflejó la diversidad, pero también la cercanía de una comunidad que se reconoce en sus raíces y valores compartidos.
Las actividades iniciaron a las 13 horas con una misa navideña en el templo de Nuestra Señora de Líbano, en la colonia Florida de la alcaldía Álvaro Obregón, donde se elevaron oraciones por la paz, por las familias y por los pueblos que hoy enfrentan contextos de tensión y conflicto. Desde el altar, el mensaje fue claro: la Navidad es tiempo de encuentro y reconciliación.

Horas más tarde, la zona de canchas del Colegio La Salle se llenó de voces, risas y colores con la tradicional posada, en la que niñas, niños, jóvenes y adultos compartieron cantos, piñatas, lotería y actividades propias de la temporada, recuperando el sentido comunitario que distingue a la celebración maronita en México.
Todo, complementado con ricos y variados platillos —con el jocoque, humus, shawarma, paella, ensaladas y carnes de res, pollo y cerdo por delante—, así como las notas vibrantes del mariachi.

Durante su mensaje, Sahakian, visiblemente cercano a las familias asistentes, convocó a fortalecer la unidad no sólo al interior de la comunidad maronita, sino también en el entorno social más amplio, al señalar que la misericordia y el respeto deben guía r las relaciones humanas.

“La Navidad nos invita a reconciliarnos, a mirarnos con el corazón abierto y a construir juntos, desde la fe y desde la convivencia, un mejor entorno para nuestras familias y para México”, expresó.
La presencia y el mensaje de Jack Sahakian no pasaron desapercibidos. En los últimos años, su figura ha crecido en reconocimiento y admiración en México, tanto por su trabajo al frente de la Unión Maronita como por su labor como cónsul de Armenia, así como por su papel activo dentro de la Fraternidad Libanesa, desde donde ha impulsado el diálogo intercultural, la solidaridad comunitaria y el fortalecimiento de los lazos entre pueblos y generaciones.
Su doble faceta —institucional y humana— ha permitido tender puentes no sólo entre comunidades de origen armenio y libanés, sino también con la sociedad mexicana en general, convirtiéndolo en un referente de liderazgo social y religioso comprometido con la paz y la convivencia.
Por su parte, los embajadores de Líbano y Armenia coincidieron en resaltar la importancia de este tipo de encuentros para preservar la identidad cultural y espiritual de las comunidades migrantes y sus descendientes, al tiempo que reconocieron a México como un espacio de acogida, integración y respeto.
Autoridades religiosas mencionaron a su vez que la posada maronita es mucho más que una tradición: es un acto de esperanza en tiempos complejos, un recordatorio del valor de la fraternidad y un testimonio de fe viva.
La asistencia de más de tres mil personas reflejó la vitalidad de la comunidad maronita y la confianza depositada en una celebración que, año con año, se consolida como un punto de convergencia espiritual y social.
Con esta posada, la Unión Maronita de México dio inicio formal al periodo navideño, reafirmando su vocación de servicio, cercanía y construcción de comunidad, bajo un mensaje simple y profundo: la unidad y la reconciliación siguen siendo el mejor camino.