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CIUDAD DE MÉXICO, 20 de septiembre de 2017.- Con la amenazante lluvia y la oscuridad comiéndose los últimos minutos de la luz del día, rescatistas encuentran otro cuerpo más sin vida en el edificio de Torreón y Viaducto en la colonia Piedad Narvarte, en Benito Juárez, donde no descartan que haya todavía más.
De acuerdo a información proporcionada por elementos de la Marina que se encuentran apoyando las labores de rescate, se tenía la información de que se encontraban atrapadas dos personas, sin embargo, señalaron que han sido cuatro los cuerpos encontrados.
Con el rostro desencajado, el llanto y el dolor a flor de piel, tres familiares de la más reciente víctima de este derrumbe, salen de la zona acordonada, resguardados por un elemento de la Marina, enseguida entra el vehículo de servicios periciales que tienen la penosa labor de llevarse los cuatro cuerpos encontrados.
«Se había dicho que sólo estaban dos personas atrapadas, pero ahorita ya encontramos una más y ya son cuatro, y seguro hay más, pero todos sin vida, es muy, muy probable», señaló un oficial de la Marina que prefirió omitir su nombre.
En la pequeña calle de Torreón que corresponde a la colonia Piedad Narvarte, justo donde desemboca la avenida Gabriel Mancera, toda la cuadra, con poco más seis edificios, fue evacuado pues más de uno corre el riesgo de colapsarse.
Una vecina, del edificio que se encuentra justo a lado del que cayó, indicó que esta construcción de cinco pisos, eran en su mayoría de oficinas, además de tener una estética y una barbería, y aunque no especificó cuánta gente podría haber, aseguró que el edificio se encontraba completamente ocupado.
En Tanana
Mientas tanto el edificio aledaño ubicado en la calle Tanana, también colapsó, por lo que no se descarta que las pérdidas humanas aumenten; de igual forma todos los edificios fueron desalojados debido a los graves daños, incluso el que presentan.
Las labores continuarán el resto de la noche, sobre Obrero Mundial hay gran cantidad de voluntarios que organizan alimentos y de igual forma reciben los víveres que la gente está donando, mientras que una larga fila de jóvenes esperan impacientes en la esquina de Torreón, con cascos, picos y palas, poder entrar a relevar a los que van saliendo, sin importar la pertinaz lluvia que sigue cayendo.
Para los vecinos sigue la incertidumbre pues no saben qué pasará con sus viviendas, para algunos el patrimonio de toda su vida.