“No” de pecho

Cuando en la mafia alguien habla de más, tarde o temprano su cadáver aparece con un pájaro metido en la boca, tan muerto, como él. Es la advertencia para las aves canoras y los comunicativos jilgueros cuyo trino cambió la loa por la traición.

En muy poco tiempo los mexicanos vamos a ver en los noticiarios una serie insuperable. Junto a ella se va a quedar enanita la persecución de Ernesto Zedillo contra Raúl Salinas de Gortari, quien pasó diez años en la cárcel sin pruebas del asesinato del diputado Manuel Muñoz Rocha, por el cual lo imputaban con ayuda de brujas, videntes y charlatanes, encabezados por el entonces procurador Antonio Lozano Gracia.

La compra fraudulenta de un conjunto petroquímico de fertilizantes, Agronitrogenados se llamaba, y la recepción de dádivas para la campaña electoral de Enrique Peña Nieto, por parte de los corsarios brasileños de Odebrecht, cuya inmoral generosidad salpicó de porquería a medio continente americano, México incluido, es el asunto central de la accidentada investigación contra Emilio Lozoya Austin.

 –“No actuaba sólo”, es la frase con la cual su defensor inicial, Javier Coello Trejo,  le marcó el único camino posible: la “Operación Pavarotti” o si se quiere (por aquello de la ceguera) el “Método Boccelli”.

Cantar y cantar hasta lograr el “NO” de pecho.

Yo no fui, yo seguí instrucciones, yo previne, yo dije, yo estaba acorralado.

Y en medio de esa aria; con un coro enorme junto al cual los de Giuseppe Verdi quedarán pálidos, Lozoya comprometerá a quienes a él lo comprometieron.

¿Me están oyendo Peña, Videgaray y el resto de la extinta banda mafiosa?

Si las escaleras se barren de arriba para abajo, la corrupción es una cascada con flujo ascendente. Siempre termina más arriba de donde comienza.

Por lo pronto, agotado el tema Trump y la rifa del avión, nos entretendremos con el Netflix región 4 contra la corrupción. Una serie tantos capítulos como El Señor de los Cielos; todo para distraernos del pandemonio viral.

…para entonces ya tendremos 50 mil muertos.