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CIUDAD DE MÉXICO, 5 de junio de 2026.- Durante décadas, la conversación sobre educación en México se ha concentrado en las aulas, los programas académicos y la formación profesional, sin embargo, especialistas en movilidad internacional sostienen que una de las experiencias más transformadoras para un joven puede ocurrir fuera del salón de clases: vivir, estudiar o trabajar temporalmente en otro país.
Para Rosy Ceceña, secretaria general de la Asociación Mexicana de Turismo Educativo (AMTE) y una de las figuras con mayor trayectoria dentro del turismo educativo internacional en México, el verdadero valor de estas experiencias no radica únicamente en aprender un idioma o conocer otra cultura:
Viajar no solo te lleva a otro país; te lleva a otra versión de ti mismo”.
Después de más de tres décadas acompañando a estudiantes mexicanos en programas académicos internacionales, la también directora general de Ágora International Learning asegura haber observado un patrón constante: los jóvenes regresan con una percepción distinta de sus capacidades:
He visto jóvenes descubrir habilidades que no sabían que tenían. He visto cómo una experiencia internacional les permite romper límites que parecían infranqueables y regresar con la certeza de que son capaces de construir el futuro que desean”.
Su reflexión cobra relevancia en un contexto donde organismos internacionales han advertido sobre la necesidad de fortalecer habilidades como la adaptabilidad, la comunicación intercultural, la resolución de problemas y el pensamiento global, competencias cada vez más valoradas en los mercados laborales contemporáneos.
Para la especialista, la movilidad internacional funciona como un acelerador de ese proceso, porque “cuando una persona sale de su entorno habitual descubre que existen otras formas de pensar, trabajar, estudiar y vivir. Eso amplía la mente, fortalece la confianza y genera una mayor capacidad para enfrentar desafíos”.
Recientemente, Ceceña recibió el reconocimiento Huella que Trasciende durante el cuarto Congreso Internacional de Mujeres y Líderes Empresariales organizado por Concanaco-Servytur México, en Orizaba, Veracruz, lo cual reconoce trayectorias empresariales con impacto social y generación de oportunidades.

Sin embargo, asegura que el mayor reconocimiento no proviene de los premios sino de los resultados que observa en las historias de quienes han participado en programas de educación internacional.
“Lo más valioso es ver cómo una experiencia educativa cambia la vida de una persona. Muchas veces los jóvenes salen con miedo o incertidumbre y regresan con una visión completamente distinta de sí mismos y de su futuro”, comenta.
De acuerdo con Ceceña, uno de los principales desafíos es romper la percepción de que estudiar o vivir una experiencia internacional es un privilegio reservado para unos cuantos.
“La movilidad internacional debe entenderse como una inversión en capital humano. No se trata solamente de viajar. Se trata de formar personas más preparadas, más independientes y con una visión más amplia del mundo”, sostiene.
La especialista considera que México necesita impulsar con mayor fuerza este tipo de experiencias si busca fortalecer la competitividad de las nuevas generaciones en un entorno cada vez más globalizado:
“Las fronteras más difíciles no siempre están en los mapas. Muchas veces están en nuestra mente. Cuando un joven descubre que puede desenvolverse en otro idioma, en otra cultura y en otro país, también descubre que puede llegar mucho más lejos de lo que imaginaba”.
Después de acompañar a miles de estudiantes a lo largo de más de 30 años, Rosy Ceceña mantiene una convicción que se ha convertido en el eje de su trabajo profesional: “un viaje puede transformar una vida, pero una oportunidad puede transformar generaciones”.




