Palabras y juicios irredentes
El fallo que cruzó la línea y exhibió al nuevo Poder Judicial
La suspensión de la jueza federal Aneshuarely Amarande Riojas Orozco, una de las primeras juzgadoras penales en la Ciudad de México que llegó al cargo mediante voto popular y que en meses recientes había ganado notoriedad por sus resoluciones en casos de alto impacto, no cayó del cielo ni es un hecho aislado.
Es el síntoma más reciente de una tensión que viene creciendo entre el Poder Judicial, la opinión pública y las víctimas de delitos de alto impacto, particularmente en casos de violencia de género.
La decisión del Tribunal de Disciplina Judicial de separarla del cargo, aunque todavía sin explicación oficial, llega en medio de una tormenta mediática y social que difícilmente podía ignorarse.
El origen del escándalo está en un fallo que, en estricto sentido jurídico, tiene sustento en criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La jueza concedió un amparo a Mario Alberto Sabag Corona, acusado del feminicidio de Maciel Alejandrina Sánchez Ronquillo, ordenando revisar la prisión preventiva tras más de dos años de encierro. Lo que siguió fue predecible.
El imputado obtuvo prisión domiciliaria y la indignación pública estalló, no tanto por la legalidad del acto, sino por la percepción de impunidad que arrastra cualquier caso de feminicidio en el país.
Pero aquí hay más que un expediente. El caso de Maciel Alejandrina no es uno más. La brutalidad del crimen, documentada desde 2019, y la larga ruta judicial que llevó hasta la detención del presunto responsable en 2023, cargan de simbolismo cualquier resolución.
Cuando la jueza ordena el cambio de medida cautelar, no solo aplica jurisprudencia. También toca una fibra social profundamente irritada. Y en ese punto, el derecho deja de ser un ejercicio técnico para convertirse en un campo minado político.
Las protestas en Insurgentes Sur y la queja interpuesta por la hija de la víctima terminaron por inclinar la balanza. En los pasillos judiciales se comenta que la decisión del Tribunal no responde únicamente al fallo, sino a un conjunto de factores que incluyen cuestionamientos sobre la imparcialidad de la juzgadora.
El señalamiento de que no se excusó pese a antecedentes públicos con el despacho de la víctima añade un ingrediente delicado que el Consejo no podía dejar pasar, al menos en términos de imagen institucional.
El fondo del asunto, sin embargo, es más incómodo. Este episodio exhibe el choque entre dos lógicas que no terminan de reconciliarse. Por un lado, un marco legal que obliga a revisar medidas cautelares para evitar abusos como la prisión preventiva prolongada.
Por otro, una sociedad que exige castigo inmediato en delitos particularmente sensibles. En medio quedan los jueces, ahora bajo el reflector, en una nueva etapa donde incluso los elegidos por voto popular descubren que la legitimidad no se gana en las urnas, sino en cada resolución que firman.
*** Elecciones comprometidas
La organización de la elección intermedia de 2027 comienza a perfilarse como uno de los mayores desafíos logísticos para la democracia mexicana, el magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Felipe de la Mata Pizaña, alerta que la coincidencia de comicios políticos y judiciales podría generar una presión inédita sobre las instituciones electorales.
El panorama descrito implica organizar, en un mismo proceso, la renovación de la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, congresos locales, cientos de cargos municipales y, además, procesos para integrar el Poder Judicial.
La magnitud del operativo exigiría multiplicar recursos humanos, materiales electorales y mecanismos de operación. La reflexión del togado aporta elementos técnicos a una discusión que apenas comienza, y de nada sirve la austeridad republicana si se compromete la operatividad democrática del país.
*** Talento que impulsa Veracruz
TOME NOTA *** La octava edición de Moda México confirmó que Veracruz comienza a ocupar un lugar relevante dentro de la industria creativa nacional. El evento realizado en el Nido del Halcón UV reunió a más de 2 mil asistentes y mostró que la moda puede convertirse en una herramienta de promoción cultural, turística y económica para el estado.
La combinación de pasarelas, música y artes escénicas dejó claro que el proyecto ha evolucionado más allá de un desfile tradicional. La participación de diseñadores como Thalía Garla, Boots x Alejandra Cerecedo, Brenda Aguilar, Xavier Arcos, Christian Marín, José Luis Pimentel y Leonardo Quistián reflejó la diversidad de propuestas que hoy buscan abrirse espacio dentro del mercado nacional.
El crecimiento de Moda México también responde al trabajo de un comité organizador encabezado por Thalía Garla, Claudia Pulido, Jorge Córdoba Davy y Karla Santos. Después de ocho ediciones, el proyecto se consolida como una plataforma que impulsa nuevos talentos y que coloca a Veracruz dentro de la conversación nacional sobre industrias creativas.