Las Batallas
La reforma a la Ley Aduanera abrió una discusión sobre mayores controles y responsabilidades para quienes participan en el comercio exterior. En ese escenario, llamó la atención el respaldo de la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana (CAAAREM) a la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y aprobada en la Cámara de Diputados.
Para la organización que preside José Ignacio Zaragoza Ambrosi, el nuevo marco puede convertirse en una herramienta para enfrentar problemas que desde hace años distorsionan las operaciones: subvaluación, contrabando y prácticas que colocan en desventaja a importadores y empresas que cumplen con la ley.
Pero el respaldo también implica asumir mayores responsabilidades. Los agentes aduanales reforzarán, junto con los importadores, la debida diligencia antes del despacho y conformarán expedientes más robustos para acreditar qué mercancía ingresa al país, quién la provee y si el valor declarado corresponde con la operación.
No será únicamente acumular documentos. La revisión contempla comprobar la existencia y capacidad del proveedor, las condiciones de venta, la trazabilidad de los pagos y, cuando existan partes relacionadas, acreditar que esa vinculación no haya influido en el valor declarado.
CAAAREM también ofreció mantener la coordinación con la Agencia Nacional de Aduanas de México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Servicio de Administración Tributaria. El mensaje es relevante porque una reforma de esta dimensión difícilmente funcionará si autoridad, importadores y agentes aduanales operan por separado.
El verdadero examen vendrá con su aplicación. Elevar la vigilancia puede cerrar espacios a operaciones irregulares, pero también tendrá que ofrecer certeza a quienes comercian dentro de la legalidad. Si los nuevos expedientes permiten distinguir mejor entre ambos, la reforma habrá dado un paso importante hacia aduanas más transparentes sin convertir el cumplimiento en un obstáculo para el comercio.
La definición de la encuesta interna colocó a Clara Luz Flores Carrales al frente de la coordinación de Morena en Nuevo León rumbo a 2027. Para inaugurar el encargo, la exalcaldesa de Escobedo lanzó un mensaje público donde asumió el costo de la derrota de 2021 y abordó el episodio de NXIVM. Colocar el fallo del pasado en el centro de la conversación busca restarle fuerza a la narrativa de los bloques opositores.
A diferencia del proceso electoral anterior, la exfuncionaria regresa a la plaza local con credenciales del gabinete central. Su trabajo en el Secretariado Ejecutivo de Seguridad durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y su encargo en Gobernación dentro del equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum constituyen hoy su principal aval de gestión para construir la plataforma partidista en el estado.
El trabajo inmediato de la coordinadora se concentra en la disciplina interna del movimiento. Inconformidades como la expuesta por Tatiana Clouthier tras el resultado de los sondeos exigen acelerar la conciliación y la prometida gira por los municipios neoleoneses para sumar fuerza política, escuchar a la militancia y consolidar la unidad necesaria para llegar con solidez al siguiente ciclo.
Ya casi se cumplen dos años de que el gobierno de Claudia Sheinbaum comenzó a atender los créditos “impagables” del INFONAVIT que crecían cada año y parecían no terminar nunca.
El primer paso se dio en diciembre de 2024, cuando congeló los saldos de 2 millones de créditos y, tras la reforma de febrero de 2025, el beneficio llegó a 4.9 millones de familias. De ellas, 1.4 millones recibieron apoyos mediante programas como Responsabilidad Compartida 2.0 y Paga lo Justo, con reducciones en tasas, mensualidades y saldos.
Para los 3.5 millones restantes, en diciembre de 2025 nació Infonavit Solución Integral. Quienes habían pagado al menos 2.7 veces el crédito original recibieron el beneficio de cancelación de deuda, mientras que los demás obtuvieron una reestructura con pagos fijos, tasas acordes a sus ingresos y aportaciones patronales aplicadas directamente al saldo.
La meta: que tener una casa no sea igual a una deuda interminable, sino un derecho ejercido. Con estos ajustes, la cartera vencida del INFONAVIT se redujo de 29 por ciento en septiembre de 2024, a 27 por ciento en agosto de 2026.