Consejo de San Bartolo Ameyalco aprueban Utopía en Álvaro Obregón
CIUDAD DE MÉXICO, 30 de junio de 2026.- Bajo un cielo gris, una marea verde, blanca y roja nuevamente tomó el Paseo de la Reforma a escasas horas del decisivo partido entre México y Ecuador.
Entre cánticos, porras y un optimismo desbordado, cientos de aficionados deambulan por la emblemática avenida con una mentalidad colectiva clara: la prioridad absoluta es el festejo y el apoyo al Tri, dejando en completo olvido que mañana es un día laboral.
La consigna generalizada entre la fanaticada es prolongar la fiesta hasta el amanecer si es necesario, sin importar las consecuencias en las oficinas.
Para muchos, este partido es la excusa perfecta para ligar la celebración o de plano, asumir el desvelo como un costo necesario.