CIUDAD DE MÉXICO, 31 de mayo de 2016.- El historiador estadounidense, Mike Wallace afirmó que entre los años 40 hasta los 70 del siglo pasado el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se benefició de los cárteles del narcotráfico y los reguló a través de la figura de la plaza, que era el reparto de territorio para los grupos criminales.

Wallace, ganador del premio Pulitzer de Historia y coautor junto con la poetisa mexicana Carmen Boullosa del libro “Narcohistoria, cómo Estados Unidos y México crearon juntos la guerra contra las drogas”, de reciente aparición y editado por Taurus, indicó que esta situación cambió en los años 80.

Expresó que, aunque la llegada de la alternancia política, con Vicente Fox en el año 2000, pareció coincidir con la irrupción cada vez mayor de los narcotraficantes y la falta de control del Estado hacia ellos, en realidad la delincuencia organizada ya había cambiado la relación con el poder político.

“No hay que olvidar que el sistema del PRI ya se había socavado impresionantemente en los últimos 20 años porque en la década de 1980 con la explosión de la cocaína, los torrentes de dinero que llenaron los bolsillos de los narcotraficantes les permitió revertir la relación de poder con el Estado y cuando antes las autoridades del PRI les decían ‘nos das el 20 por ciento y te garantizamos la seguridad’ ahora en este caso nuevamente la democracia no se le puede culpar si cumplió el papel.

“El problema es que con este auge de dinero en los bolsillos de los narcotraficantes esta relación de poder se revirtió y ellos les decían a los funcionarios qué tenían que hacer y ya pudieron comprar a generales de cinco estrellas”, recordó el historiador durante la presentación del libro, realizada en la librería Mauricio Achar, en Miguel Ángel de Quevedo.

Por su parte Boullosa consideró que el cambio político incidió, pero no fue el único factor ya que había todo un coctel que aumentó el poder del narco mexicano, como la disminución de la oferta colombiana, que ayudó a los narcotraficantes de México, así como el aumento de la demanda estadounidense.

Ambos autores coincidieron en decir que el problema de las drogas debe pasar por descriminalizar su consumo y tratarlo como un problema de salud y Wallace contrastó cifras, y dijo que mientras en Estados Unidos se registran 88 mil muertos por alcohol cada año, y una de cada cinco muertes es por enfermedades relacionadas con la nicotina, no se registró el año pasado ninguna por marihuana.