HAININ, China, 17 de mayo de 2015.- En la República Popular de China se impulsan nuevos modelos de desarrollo sustentable en las zonas agrícolas y ganaderas, principalmente en regiones de la meseta del Tíbet, donde el atraso económico era más que elocuente hace un par de años y gradualmente se ha superado a través de la formación de “aldeas”, donde, actualmente. utilizan recursos  minerales y la energía solar para su crecimiento.

Un ejemplo de ello es la ciudad de Hainan, al Sur del lago salado de la provincia de Qinghai, una de las 6 regiones que es prefectura autónoma de la etnia tibetana. A 3 mil 200 metros de altura sobre el nivel medio del mar están instaladas 432 aldeas y 5 Distritos con 459 mil habitantes, de los cuales 89 mil son familias campesinas.

Aquí, el nuevo esquema  de producción de ganado y siembra de hierbas, hortalizas y cebada, ha logrado  incrementar el ingreso per cápita de sus habitantes que han pasado de  300  Yuanes en 2009 a más de 3 mil Yuanes para este último año, gracias a la integración de cooperativas y el fomento de tecnología con base en paneles solares, que se aprecian a lo largo de los caminos que conectan a las diversas comunidades.

Ye Wanbin, director de la prefectura autónoma en Hanian, sostuvo que el programa piloto para el desarrollo sustentable de la agricultura y ganadería consiste en una inversión inicial de 43 millones de yuanes para la protección de  30 mil hectáreas de terreno ganadero y agrícola y en donde se evita la sobrepoblación del ganado, a fin de planificar la conservación ecológica de los terrenos.

La aldea de Tuoletai, localizada en esta meseta del Tíbet, es un claro ejemplo de la formación de cooperativa de desarrollo sustentable, con poco más de 133 familias que trabajan con una sola administración que les permite repartirse 70 por ciento de las ganancias producidas y el 30 por ciento restante dedicarlo  al equipamiento, mantenimiento y producción agropecuaria.

Con 3 mil 700 árboles sembrados por año, con la instalación de paneles solares y la construcción de caminos y nuevas viviendas se trabaja  en esta aldea con la guía de un jefe para la crianza de cerdos, borregos, cabras y Yak, principalmente. Pero también las familias campesinas, mantienen sus parcelas, cultivando habas, cebada y diversas hortalizas, que permiten elevar su calidad de vida.

En esta aldea y otras se suman las familias de pescadores que aprovechan los beneficios del origen de tres ríos; Amarillo, Yangzi y Lancang. Así, conviven cinco diferentes etnias, prevaleciendo la tibetana, y cada familia tiene seguridad social y es responsable de la limpieza de las calles, ya sea contratando a alguien para hacer el trabajo o suman esfuerzos comunes para realizar esta labor. La instalación de celdas solares es sustento del alumbrado para este tipo de modelo.

Un punto importante  para las familias campesinas, aquí al noroeste de la capital de  la República Popular China, es que los trabajadores del campo realizan jornadas de 5 horas, promedio, para después laborar en industrias que transforman los productos del campo y que les permiten contar con  una mejor remuneración económica.

De esta forma las familias campesinas en esta aldea de Tuoletai celebran el inicio de cada año en el calendario chino, en armoniosa convivencia, como una sola familia, con amplio respeto al agua y los recursos naturales, cuyos alimentos forman parte de esta gran fiesta.