MÉXICO,DF., 3 de septiembre de 2015.- La violencia es el hilo conductor entre la infancia de la estrella de Hollywood, Rita Hayworth, un grupo de bordadoras de huipiles de la región de Pátzcuaro y dos hermanas parisinas, quienes forman parte de La Estirpe del Silencio, la reciente novela escrita por Sandra Lorenzano.

La historia de la bailarina de 13 años de edad Margarita Cansino hasta convertirse en la actriz Rita Hayworth,  le sirve a Lorenzano para presentar un personaje al que considera un símbolo idóneo para mostrar al lector la violencia que enfrentan las mujeres desde el siglo pasado.

“Es una violencia que no es nueva pero que alcanza niveles aterradores y no puede generar tanta apatía por parte de nosotros”, señala la doctora en Letras egresada de la UNAM en entrevista con Quadratín México.

La escritora recrea hechos reales ocurridos en la década de los años 30 en el Casino de Agua Caliente, ubicado en Tijuana, Baja California,  el cual fue el centro nocturno más fastuoso a principios del siglo 20,  y contaba con pistas de aterrizaje para el arribo de magnates  y productores cinematográficos de Hollywood quienes eran asiduos a espectáculos musicales como el que formaba la adolescente Margarita con su padre el bailarín Eduardo Cansino.

“Su padre era un bailarín que consagró su vida para que Margarita se convirtiera en una estrella, y con este motivo abusaba de ella y la prostituía como una forma de buscar un productor que pudiera impulsar la carrera soñada”, refiere la también vicerrectora  de la Universidad del Claustro de Sor Juana.

La autora del libro -publicado por Seix Barral- abunda que La Estirpe del Silencio descubre que detrás de la imagen de la mujer súper sensual, la más amada y deseada, a quien llamaban la Diosa de Fuego o la Diosa del Amor, a quien también tiñen de pelirroja para que luzca como latina -según los cánones de Hollywood-  es una mujer que proviene de una historia de dolor y tristeza.

“Rita es el personaje perfecto para encarnar a todas la mujeres que han sufrido algún tipo de violencia, pero también en la novela se cruzan la historia de otras mujeres que reaccionan de diferente manera a la violencia”.

La trama también llega hasta finales del siglo 20 -añade Lorenzano- y se cruza con la historia de un grupo de mujeres bordadoras del Lago de Pátzcuaro, quienes aunque son personajes incidentales, muestran otros caminos de como las mujeres hacen frente a la violencia, en este caso bordando huipiles.

Con esta novela Lorenzano afirma que se acerca “a una generación de nuevos lectores que pueden ayudar a ir transformando la realidad”.