
Con permisos en regla, la pérgola de negocio impactado por auto: alcaldía
MÉXICO, 1 de octubre de 2014.- Luis Tuñón Arriaga estuvo en la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de 1968. Entonces estudiante, logró escapar de las balas disparadas por el Ejército y francotiradores que mataron a compañeros suyos y que quedaron tendidos en la explanada, donde realizaban un mitin.
Poco menos de tres años después, se enfrentó cerca de la Escuela Normal a pedradas con los Halcones, grupo paramilitar de jóvenes que iban armados el 10 de junio de 1971 para detener una manifestación estudiantil.
Tuñón Arriaga ahora forma parte del Comité 68, que año con año organiza la marcha que conmemora la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968, y él está encargado de la seguridad.
Entrevistado por Quadratín, dice que en la primaria recibió algunas clases del cuñado de Genaro Vázquez, quien a la postre se convertiría en guerrillero en Guerrero. Tuñón recuerda que a veces recibió clases de Vázquez, ya que a veces sustituyó a su familiar político.
Rememora que el descontento estudiantil de hace 46 años empezó en el Instituto Politécnico Nacional, misma institución que ahora atraviesa una crisis por el intento de sus autoridades de cambiar el Reglamento, lo que despertó la inconformidad de miles de estudiantes, que salieron a las calles a protestar, y que el 30 de septiembre lograron que el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, saliera a dialogar con ellos y se comprometiera a arreglar su pliego petitorio.
Tuñón recuerda que en 1968 salieron los politécnicos por la represión policíaca, y ahora salen por defender la educación pública de los intentos de privatizarla.
El activista asegura que ve peor al país que en 1968, y les pide a los jóvenes seguir en la lucha por cambiarlo.
“Yo lo que conmino a los compañeros es a que sigamos en la lucha de conseguir el objetivo de generaciones anteriores, de liberar a este país y que sea totalmente diferente al que nos han impuesto estos regímenes neoliberales”.
RECUERDOS DEL 68 Y EL 71
-¿Usted fue de los apresados luego de la masacre?
-No, afortunadamente. Yo estuve el 2 de octubre, estaba sentado en la plaza, a mí me tocó ver las dos bengalas. Hay gente que dice que eran tres, no es cierto, fueron dos, una azul y una roja. Cayó la primera y décimas de segundos después la segunda. Recuerdo que de la iglesia de Tlatelolco las aventaron y debió ser la misma persona la que las aventó. Una vez que cayó la segunda inmediatamente empezó la balacera. La gente que estaba infiltrada empezó a disparar en contra de los compañeros que estaban en el edificio Chihuahua. Vimos cómo el Ejército entró también disparando por la parte de la iglesia y del puente que está en el Eje Central.
-¿Estaba usted en la explanada?
-Yo estaba ahí y les puedo decir que afortunadamente no me pasó nada y fui de los últimos que trató de refugiarse en la iglesia, pero ya estaba cerrada. Había compañeros que estaban afuera y yo tuve que correr brincando literalmente a compañeros que habían caído en la plaza.
-¿Qué pasó después?
-Yo me quise subir igual que otros compañeros a un edificio que está a un lado del Chihuahua. Me quise meter, ya había compañeros adentro, me quise subir para tratar de evitar esa balacera; sin embargo los compañeros de arriba nos dijeron “hay que bajarse porque arriba hay francotiradores”. Estaban disparando desde la escalera de ese edificio hacia los compañeros estudiantes y había personas que no eran estudiantes, eran amas de casa y obreros que también intentaron refugiarse y se retiraron. Lo único que hice fue salir por la avenida de los Misterios y vimos cómo estaban llegando tanques del Ejército disparando. De alguna manera tuvimos que escaparnos por otro lado.
-Oficialmente sólo se reconocieron 28 muertos.
-No sé de dónde sacan la lista estas personas (el gobierno). Lo que puedo decir es que realmente cuando yo salí y fui de los últimos compañeros que brincamos casi de un lado a otro de la plaza, había muchísimos compañeros caídos. Hay un asta bandera al ladito que la brincamos, había compañeros heridos que ahí murieron. No sé decir cuántos, lo que sí puedo decir es que la plaza estaba llena de estudiantes caídos.
-¿Ayudo a compañeros, usted a qué se dedicó?
-Después de la balacera tratamos de desviar la atención al Ejército que estaba disparando, hicimos los mítines, paramos algunos camiones de una empresa que ya no existe, La Consolidada, y ahí nos dedicamos a explicarle a la gente lo que estaba sucediendo. Todo mundo escuchaba la balacera y no sabía lo que sucedía en la plaza, sólo escuchaba la balacera y señalábamos que adentro había muchos estudiantes y que los estaban matando en ese momento, gente de civil y soldados que estaban disparando y este tipo de acciones que realizamos algunos compañeros y yo causaron que algunos policías y gente del Ejército se desviara y fuera a perseguirnos. Eso nos dio la posibilidad de salir a alguna de las calles del norte de la plaza y tuvimos que irnos, pero la balacera se escuchó hasta las 20:00 ó 21:00 horas.
-¿Siguió sus estudios luego de aquella fecha?
-Afortunadamente sí. No me detuvieron, yo estaba en la Prepa 7, después ingresé a la Facultad de Derecho (de la Universidad Nacional Autónoma de México) y me toca también el 10 de junio de 1971. Ahí estuve, organizando la marcha, estaba al frente y enfrente de la Normal llegó un grupo. Ahora sabemos que eran los Halcones, jóvenes gritando “¡Che Guevara!”, pero con kendos para golpearnos. Todos, muchachos de veintitantos años, no nos costó darnos una golpiza con ellos, los hicimos correr, pero retrocedieron, les entregaron armas y regresaron disparándonos.
-¿Fue apresado?
-Ahí tampoco, porque primero tuve que correr hacia Santa Julia y defendernos con lo único que teníamos. Por ahí había una construcción en obra y los albañiles nos empezaron a aventar tabiques para que nos defendiéramos, eran piedras y con eso nos defendíamos, pero ellos traían armas y no podíamos hacer gran cosa.
-¿Ha cambiado México?
-No ha cambiado. La situación en muchos aspectos está peor que en 1968. Desafortunadamente ahora estos malos gobiernos lo único que están haciendo es entregar este país que está siendo convulsionado por estos gobiernos sobre todo priistas y que está entregándose al extranjero.
EL EJEMPLO DE ÁLVAREZ GARÍN
-¿Esta marcha es diferente con el contexto de la salida a las calles de estudiantes del Politécnico, registrada a finales de mes [la entrevista fue hecha el 30 de septiembre]?
-Para nosotros la tensión siempre existe porque no podemos decir que no haya miedo, que no haya por ahí una intimidación, sabemos que la hay y los riesgos. Cuando organizamos estas marchas pedimos que los compañeros que asistan no realicen actos de violencia, para evitar que estos lleguen a verse como una provocación o a la policía. Pedimos que no nos encapsulen porque hace cuatro o cinco años nos encapsularon y sin querer un policía se resbaló frente al Hemiciclo a Juárez. Al resbalarse se llevó a otros policías y algunos compañeros sintieron que era un acto de intimidación de parte de ellos. Se les invitó a los compañeros que se le permitiera que los policías se levantaran y se fueran. Sin embargo llegaron otros cuerpos de policías y comenzaron a agredir a los compañeros. Yo les dije que era una situación de un resbalón que habían sufrido los policías y ellos, sin saber, querían reprimir a los compañeros. Decíamos desde que salimos de Tlatelolco que no nos encapsularan, porque ha habido ocasiones en que literalmente van al lado de nosotros.
-El 26 de septiembre falleció un infaltable de las anteriores marchas, Raúl Álvarez Garín, ¿qué significa que ya no esté?
-El compañero es uno de los más destacados de la lucha de este país, no nada más en la lucha estudiantil. Estuvo en muchas luchas con obreros, campesinos y con esa actitud destacada que tuvo para nosotros, representa un gran ejemplo que debemos seguir adelante. En la lucha del país tuvo un desempeño muy importante y para nosotros representa una gran pérdida, no nada más para el Comité y el movimiento. Fue uno de los hombres más lúcidos que tuvo el país en los últimos años.
-Con base en su experiencia, ¿qué les pediría a los jóvenes de ahora, qué podrían aprender del 68?
-Yo lo que conmino a los compañeros es a que sigamos en la lucha, conseguir el objetivo de generaciones anteriores de liberar a este país y que sea totalmente diferente al que nos han impuesto estos regímenes neoliberales.
CONTRA LA PRIVATIZACIÓN
-En el 68 empezaron con movimiento en vocacional, ¿qué evocaciones le traen las marchas del IPN?
-Efectivamente, en 1968 fue un tema de represión fuerte de policías casualmente contra estudiantes de la voca. Yo estaba en la prepa 7, fuimos convocados por los compañeros de la Voca 5 para evitar la represión que se había dado y castigar a los policías que incluso se habían metido al plantel a reprimir a estudiantes y maestros. Ahora no nada más vemos que las marchas se quieren evitar como sucedió en 1968, evitando, reprimiendo que las marchas se dieran y que hubiera una oposición a estos malos actos de gobierno.
-¿Qué edad tenía?
-Yo tenía 22 años, prácticamente inicié con la participación en el movimiento estudiantil pero ya traía por ahí una trayectoria de un poco antes. Lo voy a decir públicamente porque en 1954 ingresé a primer año de primaria. Afortunadamente tuve a la maestra Chelo, esposa del maestro Genaro Vázquez Rojas y a su hermano como maestros en la primaria, cuando el hermano de la maestra Chelo no asistía a darnos clases o iba la hermana la profesora Consuelo o iba Genaro Vázquez.
-¿Usted es de Guerrero?
-No, soy del Distrito Federal, pero ellos llegaron a la colonia Ramos Millán en Iztacalco muy jovencitos, yo calculo de unos 18 ó 20 años, empezaron a trabajar como maestros en la escuela Abraham Lincoln en 1954 y cuando yo ingresé a la primaria, ellos empiezan a dar clases en esa escuela.
-¿El recuerdo de Genaro Vázquez lo concientizó?
-Claro, porque además uno de los hermanos menores de la maestra Chelo, José Luis Solís fue mi compañero durante la primaria, entonces yo no sólo lo veía en la primaria sino salíamos y ahí convivíamos con la familia de la maestra, entre ellos el maestro Genaro. Ahí tuve esa suerte de haberlos conocido, tratado, no solo el maestro Genaro, llegaba también el maestro Othón Salazar, ambos maestros de lucha muy importantes del país.
-¿Qué paralelismos ve con 68, porque son más frecuentes las movilizaciones en la UNAM que en el Poli?
-Efectivamente la Universidad se ha movido un poquito más que el Politécnico, sin embargo la idea de privatizar la educación pública en el país hace que los estudiantes se muevan, esto es normal en los estudiantes , así como es normal que haya solidaridad de otras instituciones estudiantiles, esto se dio mucho en 68. Incluso escuelas particulares como Lasalle, la Iberoamericana, estudiantes de esas escuelas participaron en el movimiento, siendo ajenos a la comunidad estudiantil de la UNAM y el Poli.
-¿Cuándo empezó en la Vocacional 5 el movimiento?
-El problema en 68 empezó el 22 de julio, fue un problemilla de alumnos de la escuela Isaac Ochoterena, una preparatoria popular contra alumnos de la Voca 5. Ese fue el inicio de una práctica, una pelea que no tena mayor trascendencia. Sin embargo la represión por parte de la policía fue lo que ocasionó que fuera un problema estudiantil en contra de las malas políticas y la política represiva de la policía.
-¿A 46 años del 68 persiste una política represiva con lo que vimos en el 1D [uno de diciembre 2012], el desalojo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación [CNTE] el año pasado?
-Eso lo hemos venido observando a pesar de que año con año cuando organizamos la marcha de 2 de octubre o 10 de junio siempre decimos que son marchas pacíficas. En 68 también fueron marchas pacíficas y solamente cuando había policía había represión y violencia. Ahora nuevamente se está llegado a estas prácticas porque infiltran provocadores profesionales que nosotros hemos detectado cómo se meten en la columna de la marcha para hacer actos de provocación, con la intención de que la prensa enfoque los actos violentos de los grupos patrocinados por ellos. En 68 se daba mucho, sobre todo por los porros.
-¿Cómo se detecta a un infiltrado?
-Es relativamente fácil, lo que hemos hecho es que siempre hemos buscado que haya seguridad en toda la marcha y que cada contingente de los compañeros que asisten se encarguen de la seguridad de los suyos y cada uno los conoce y observamos cómo gente extraña, en el caso de militares traen pelo corto, o por la forma de vestir especial, a veces con botas como las que dan en la policía o en el ejército, que son fáciles de identificar, porque además siempre les decimos que esta persona que hace estas pintas, rompiendo estos vidrios no es de alguno de los contingentes, no lo conoce nadie.
-¿Se refiere a los anarcos?
-No los compañeros anarcos desafortunadamente no son la gente violenta. Visten diferente, pero no por eso significa que sean los que realmente hacen estos actos de provocación.