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CIUDAD DE MÉXICO, 15 de agosto de 2026.- Con entusiasmo, esperanza y convicción de que sus derechos se reconozcan en la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, autoridades y representantes indígenas se dieron cita en Ocosingo, Chiapas, para participar en un diálogo abierto.
Desde la Región Tseltal de la Selva, las diversas voces en lenguas indígenas, resuenan a memoria, esperanza, sabiduría y a la histórica lucha de los Pueblos Indígenas del sur del país.
Mujeres y hombres, jóvenes y personas mayores, autoridades comunitarias y representantes de las comunidades de esta región; alrededor de mil 500 personas, entre ellas aproximadamente 600 autoridades, acudieron con la certeza de que su palabra y su sabiduría tienen valor y que su participación puede ayudar a construir la Propuesta de Iniciativa de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos.

En el acto inaugural, la presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos en el Senado de la República, Edith López Hernández destacó que la nueva legislación en materia de derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos representa un momento histórico, al reconocerlos plenamente como sujetos de derecho y no como objetos de estudio o de políticas públicas.

Señaló que durante décadas los pueblos originarios fueron relegados y utilizados únicamente como un elemento decorativo.
En ese sentido, resaltó que este cambio implica una transformación profunda en la manera en que el Estado se relaciona con los pueblos y comunidades indígenas, al pasar de políticas que históricamente los consideraban objetos de atención a un modelo en el que son reconocidos como sujetos con derechos y capacidad de decisión.
La legisladora señaló que la construcción de esta nueva legislación representa un avance para garantizar la participación, los derechos y el reconocimiento pleno de los pueblos indígenas y afromexicanos de México

Por su parte, la diputada federal, Irma Juan Carlos, afirmó que estamos viviendo tiempos de transformación, tiempos donde los pueblos indígenas y afromexicanos tienen voz y voto en las decisiones, tiempos donde el Estado mexicano trabaja de la mano con los pueblos para alcanzar la justicia “que todos anhelamos y que aún sigue siendo pendiente del Estado mexicano”, aseveró.
Reconoció que uno de los avances fundamentales fue la reforma al artículo 2º de la Constitución Mexicana, sin embargo, “no es todo, necesitamos crear una Ley General que garantice estos derechos”, afirmó. En ese sentido, reconoció el compromiso de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que los Pueblos Indígenas y Afromexicanos puedan materializar estos derechos a través de esta Ley.

En su participación, la coordinadora del Consejo Nacional de los Pueblos Indígenas, Yaneth Cruz Gómez, afirmó que la Ley General tiene las aspiraciones legítimas, “la palabra de nuestros pueblos, el deseo de cada comunidad por alcanzar la igualdad”.
Por ello, convocó a la unidad, “caminemos juntos por la ley, caminemos por la búsqueda de la implementación y el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos”, finalizó.
También se suma Tabasco
Del mismo modo, en Villahermosa, Tabasco, con la participación de 337 personas, entre ellas 161 autoridades tradicionales, se lleva a cabo la Asamblea Regional de Consulta sobre la Propuesta de Iniciativa de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, que reúne a los pueblos Yokot’an, Ayapaneco y Ch’ol.
Carmen García Cruz, delegada de Las Porfías, Centla, Tabasco, y autoridad indígena anfitriona, dio la bienvenida a las autoridades tradicionales, servidoras y servidores públicos y demás asistentes, quienes posteriormente se integraron a las mesas de trabajo para analizar y formular sus aportaciones a los distintos ejes temáticos de la propuesta.
La jornada inició con la danza ritual del K’ojoble, expresión ancestral de los pueblos Yokot’anob de Nacajuca, cuyo origen, de acuerdo con la memoria de sus abuelos, se remonta a tiempos anteriores a la llegada de los españoles y está vinculada con la petición de lluvia ante periodos de sequía.
Al ritmo de la flauta de carrizo y los tambores, los danzantes portan máscaras de madera y ejecutan descalzos la ceremonia como muestra de respeto a la Madre Tierra; en ella, la cruz representa los cuatro puntos cardinales y la vela colocada al centro simboliza la luz, la energía y el sol que rige la vida.