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Foto: Archivo

Contexto/Fernando Ramírez De Aguilar L.

Fernando Ramírez De Aguilar L.
 
| 13 de febrero de 2018 | 6:57
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Las precampañas de lodo y las propuestas de más de lo mismo   

Dice el refrán que el autoelogio, en boca propia, es vituperio. Y es verdad. Ni José Antonio Meade ni el ultraderechista Mikel Arreola, mucho menos Ricardo Anaya, pueden hablar de honestidad.  Tampoco lo puede hacer el creador de esa frase estúpida de “honestidad valiente”. Las precampañas, en verdad sirvieron para gastar el dinero a lo loco y las propuestas se desvanecieron ante los insultos y descalificaciones entre candidatos. Las precampañas del lodo.

Amigos y familiares míos que viven en Tlalpan, manifestaron que Claudia Sheinbaum, más que hacer nuevas propuestas, debería de pedir perdón a los tlalpenses por el pésimo gobierno que llevó a cabo en esa demarcación y que se comprometa públicamente a que no va a repetir los mismos actos de irresponsabilidad y de ineficiencia que caracterizaron a su administración delegacional. Entre estos, dejar en la impunidad los actos de corrupción de su antecesora y haber permitido, mediante actos de corrupción, que varios inmuebles no cumplieran con las especificaciones de ley.

Alejandra Barrales Magdaleno tiene lo suyo. Sin duda, es una mujer muy inteligente. Pero que ella es corrupta, pues se lo tienen que demostrar ante las autoridades judiciales los dirigentes de Morena y con pruebas. Que si tiene un apartamento en Miami, que si tiene una casa en Acapulco, que si ve en las Lomas, etc., pues demuéstrenlo.

Otros analistas han manifestado que las precampañas son una verdadera vacilada y las cosas siguen igual, por lo menos, en lo que respecta a las tendencias y las preferencias, en las que prevalecen los resultados de los sondeos, al gusto del cliente. Eso significa que quien paga la encuesta, sale en los primeros lugares de “las preferencias (sic.)”.

Es decir, que, si las hacen los seguidores de López Obrador, este gana de calle y ya nada más falta que salgan a exigir que les entreguen el poder desde ahora, para que empiecen a gobernar “con honestidad valiente”, para cambiar todo lo que está mal, es decir, según ellos, todo.

No he escuchado a ninguno de los candidatos presidenciales, incluyendo a los independientes, que van a investigar a Enrique Peña Nieto y a los integrantes del gabinete, que se han llenado las manos y sus cuentas bancarias de dinero proveniente del presupuesto. Tampoco he escuchado, cómo frenar la voraz desmedida de corrupción de gobernadores y alcaldes de las principales ciudades del país.

Y el círculo cercano de José Antonio Meade, en los hechos ha demostrado ser de lo más ineficiente, pues el michoacano que se dice presidente del PRI, solamente dice estupideces y se quiere confrontar con otros dirigentes de otros partidos que han mostrado ser más audaces.

Y Ricardo Anaya pues se dedicó a pregonar que la pelea es únicamente entre él y López Obrador, y que va a sacar al PRI de Los Pinos. Insiste en que los tricolores están tan preocupados por Meade que ya piensan sustituirlo. Pura basura. Lo único cierto es que los tres van caminando y y todavía les falta un buen tramo para terminar su recorrido.

Lo único que ha valido la pena de las precampañas son los anuncios del Movimiento Naranja y su Yahui, así como aquello de ¿ya sabes quién? … puede ganar la elección Presidencial.

La pregunta es ¿En verdad estaremos mejor o peor?

Hasta julio lo sabremos. Mientras tanto, cuando se reanuden las campañas a tragar excremento.

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