Victorias pírricas
Una oleada de protestas masivas protagonizadas por jóvenes sacuden varios países de Europa. En Francia el descontento juvenil por el desmantelamiento de la infraestructura educativa, fue la punta de lanza para iniciar protestas en Europa, con huelga de docentes por impacto en las condiciones laborales de los profesores y la falta de personal.
También se registraron manifestaciones en España, Portugal e Italia, motivadas en mayor medida por la crisis de la vivienda, el encarecimiento de la vida, los bajos salarios y el rechazo a la llamada economía de guerra, donde los gobiernos prefieren financiar guerras ajenas, con impacto directo para sus gobernados.
Pero no solo vemos en Europa brotes de protestas de la juventud, los vemos también en Asia y América.
En Asia la Generación Z ha protagonizado levantamientos masivos motivados, principalmente por el autoritarismo, la falta de empleos, el hartazgo a la corrupción y la opacidad institucional.
A diferencia de las movilizaciones en Europa u Occidente, orientadas a la vivienda y reformas escolares, en el continente asiático las protestas juveniles han tenido un profundo carácter antigubernamental, logrando en varios casos derribar regímenes y forzar elecciones históricas.
En la India protestaron por fraudes en los exámenes nacionales para ingreso a las facultades de medicina, por favorecer a las élites y destruir la meritocracia. En la capital, Nueva Delhi, un movimiento juvenil conocido como el Partido de las Cucarachas, ha protestado de forma enérgica por corrupción en materia electoral.
En el continente americano, varios países no se pueden sentir libres de tensiones similares a las que atraviesan naciones de Europa y Asia.
Un ejemplo es la ola de manifestaciones en Argentina, como respuesta social al plan económico de ajuste fiscal extremo y desregulación impulsado por el presidente Javier Milei, la medida afecta directamente los ingresos, los empleos y los servicios públicos esenciales, además de los mega recortes a la infraestructura educativa.
Problemas similares en falta de acceso a la vivienda, encarecimiento de la vida y recortes presupuestales a la infraestructura educativa, son caldo de cultivo para que en países como México, Chile, Colombia y El Salvador, estallen protestas que puedan escalar.
Organismos como el Banco Mundial y un reporte especial de Servindi sobre las protestas estudiantiles, señalan que América Latina enfrenta una de las peores crisis en el aprendizaje de su historia, agravada por la falta de inversión física y la priorización de otras áreas de gasto gubernamental.
A nivel global, la juventud está protagonizando una de las olas de protestas más coordinadas de los últimos años. Queda claro que cada país tiene detonantes locales, sin embargo las manifestaciones de los jóvenes en Europa, América y Asia comparten tres demandas estructurales: la asfixia económica por el costo de vida, la imposibilidad de independizarse por la crisis de vivienda y el deterioro de la educación pública.