Rechaza PAN desayunos con Hacienda y exige mesa de diálogo
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de diciembre de 2025.— Al concluir el día de discusión, dividido en dos sesiones, previo a la votación de la Ley General de Aguas, los coordinadores parlamentarios fijaron postura en medio de acusaciones cruzadas y fuertes desacuerdos.
Rubén Moreira, líder del PRI, cuestionó la falta de una consulta adecuada a pueblos originarios y productores, así como la eliminación de mecanismos contra el acaparamiento.
Señaló que la reforma podría afectar a los campesinos más pobres y generar incertidumbre jurídica por errores y confusiones en varios artículos. Advirtió también sobre posibles costos económicos no evaluados y criticó lo que calificó como una tendencia centralista que criminaliza a los productores agrícolas.
Desde el PAN, Federico Döring acusó a Morena de robar derechos a campesinos e indígenas al impedir la consulta previa. Relató casos de presuntas irregularidades en la reasignación de concesiones y advirtió que el dictamen abre la puerta a un cártel del agua desde el gobierno. Sostuvo que el proyecto permite retirar volúmenes de concesión para entregarlos discrecionalmente, afectando a quienes han invertido en infraestructura hídrica propia.
En contraste, Ricardo Monreal, coordinador de Morena, defendió la reforma como un paso histórico para impedir el acaparamiento, fortalecer la rectoría del Estado y evitar la privatización del recurso. Afirmó que el debate fue amplio, con 178 oradores, y subrayó que el modelo impulsado por su bancada busca consolidar un Estado de bienestar. Monreal aseguró que la nueva ley corregirá viejos vicios y beneficiará a los sectores más vulnerables, al tiempo que celebró el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum en la presentación de la iniciativa.




