Hola Paisano
Los obispos católicos de México se reunirán en plenaria del 9 al 13 de noviembre próximos. En el centro de la agenda estará la reflexión sobre cómo recuperar y promover la iniciación cristiana y la perseverancia en la fe de los católicos del país. Indudablemente, en los últimos años, los datos muestran un declive no sólo en la búsqueda de sacramentos (Bautismos, Confirmaciones, Primeras Comuniones, Matrimonios) sino también en la asiduidad a los ritos litúrgicos ordinarios de Misa y también al sacramento de la Reconciliación. Todo eso, se traduce al final en menos vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio.
Para los pastores, este contexto evidencia retos importantes, pero no hay fatalismos. En el horizonte a mediano plazo, los obispos plantean reforzar un modelo de Iniciación a la Vida Cristiana que no se limita a la transmisión de la fe por vía de la repetición, la tradición o las costumbres sino que, a través de espacios de escucha, acompañamiento y cooperación directa, la experiencia personal, familiar y comunitaria de la fe sea una cotidianidad que responda a realidades concretas en el entorno social como la violencia, la pobreza, la exclusión, el desánimo, la indignación o la polarización.
Con todo, la asamblea plenaria de obispos también es una oportunidad de encuentro y diálogo sobre temas puntuales de la agenda social y política. Uno de los asuntos de interés será el actual proceso electoral en el que se renovarán los 500 diputados federales, 17 gubernaturas y 19 mil cargos locales de las entidades de la República.
Las elecciones intermedias, como se sabe, suelen funcionar como un termómetro de las capacidades operativas de los partidos políticos y sus liderazgos; pero también funcionan como una especie de laboratorio respecto a las tensiones de las agendas partidistas y las perspectivas de las políticas públicas. Esta apuesta, más por las plataformas que por las figuras (el marketing político de los candidatos presidenciales eclipsa en buena medida otros debates sociales), ha motivado a liderazgos religiosos a pronunciarse abiertamente a favor y en contra de agendas políticas concretas y de los partidos que las proponen.
Derivado de esto, hace seis años, las autoridades electorales y sus tribunales resolvieron que aquellos ministros de culto habían violado el principio de separación Iglesia-Estado al emitir mensajes de orientación política en el marco del desarrollo de las elecciones. En consecuencia dieron vista a la Secretaría de Gobernación para que impusiera la sanción correspondiente.
Para este 2027, es evidente que los ministros de culto estarán nuevamente bajo la lupa respecto a sus posicionamientos políticos públicos; se hagan dentro de los recintos religiosos o fuera de ellos; no hay que olvidar que a finales del 2025, se propuso una ley para supervisar y regular los contenidos digitales y redes sociales de ministros de culto y asociaciones religiosas, con el argumento de prevenir discursos de odio. Aunque la iniciativa se retiró casi de inmediato, hay sectores políticos que claramente desean que los liderazgos religiosos no participen en el proceso electoral. Paradójicamente, hay otros sectores políticos que buscan todo lo contrario.
El otro gran tema para la asamblea es lo concerniente a la posibilidad de que el papa León XIV confirme su visita a México. El propio presidente del episcopado reconoció que hay posibilidades de que el Papa Prevost visite el país tanto en 2027 como en 2031. Veremos cómo pinta el viaje de León a sudamérica en estos días; por lo pronto, la diplomacia vaticana, afirma que no hay escenario de que en el primer semestre del año próximo se confirme la visita, de lograrse sería en el segundo semestre, después de las elecciones y con un país un poco más atemperado.
De hecho, el nervio sobre el viaje del Papa a México es tan sensible que una inocente falta de precisión de la primera prefecta del Dicasterio de Comunicaciones de León sobre la presunta confirmación de la visita pontificia, se convirtió en un asunto diplomático que tuvo que resolverse tanto en los medios como en las instituciones involucradas.
Justo sobre ese punto, tanto la Santa Sede como el episcopado mexicano han apostado al genio femenino para dirigir sus respectivas estrategias de comunicación institucionales. En México, el consejo de presidencia de la CEM nombró a Leidy Saray Montiel –quien fuera encargada de comunicación pastoral digital del cardenal Carlos Aguiar Retes– como nueva directora del departamento de comunicación y prensa. Frente a esta asamblea plenaria, la comunicadora asume el reto de escuchar a las instancias episcopales, a las provincias y a los obispos de las periferias; y, al mismo tiempo, hacer que la voz del órgano que representa a todos los obispos del país refleje la colegialidad, la sinodalidad y la unidad en la diversidad.
Otro tema que los obispos tienen aún frente a sí es el discernimiento sobre las renovaciones episcopales con las que desean mirar al futuro; aún no hay visos claros de los movimientos para las grandes arquidiócesis que requieren sucesión episcopal (México, Guadalajara, Monterrey) y, aunque formalmente no hay campañas ni candidatos, sin duda hay perfiles que se muestran con menos discreción en la conversación eclesiástica y en las estrategias de promoción de sus colaboradores para auxiliar a mejorar su posición en el episcopologio nacional. Una de las grandes interrogantes recae sobre el próximo sucesor del custodio del ayate de Guadalupe: apenas queda un lustro para el gran Año Jubilar Guadalupano y la ocasión no sólo merece una fausta conmemoración del quinto centenario sino el compromiso con un itinerario pastoral de largo aliento.
Finalmente, la presidencia del obispo Ramón Castro al frente de la CEM se encuentra ya en el cuarto de los seis semestres del primer periodo al que fue elegido tras un complejo proceso de votación al interior del episcopado. En este tiempo, Castro ha realizado grandes esfuerzos de presencia personal en el Vaticano (por ejemplo: fue a los funerales del papa Francisco, volvió a México a cumplir sus compromisos pastorales y regresó a Roma para atestiguar la elección e inicio de pontificado del papa León) y también de participación en los foros de interés político y social en México como en el Diálogo Nacional por la Paz, en los encuentros con las cúpulas empresariales del país y con las instituciones educativas de inspiración cristiana. Pero además, sin contar con un obispo auxiliar en su diócesis, ha hecho esfuerzos por atender directamente los momentos más importantes de las parroquias de su demarcación y de las movilizaciones populares como en las once marchas por la paz en Morelos. En lo único donde no se ha avanzado ha sido en el diálogo horizontal con las autoridades federales; aunque en esto último, evidentemente no es sólo responsabilidad de la presidencia o los asesores de la CEM.
*Director VCNoticias.com