No estamos solos. Por lo pronto, a sobrevivir
Carlos Ravelo Galindo, afirma:
Otra alegría Bety. Nació ayer 15 de septiembre, en Mérida,
Yucatán, Victoria, hija de nuestros nietos Mariana Chapur y su esposo
Carlos Ravelo Goff.
Sí otra bisnieta Maya. Y, a la vez décima nieta de nuestros hijos
Mercedes Goff Ailloud y Carlos Ravelo Reyes.
Yucatecos, todos.
Los consejos de una dama que como doña Gaby Vargas los
ofrece en su columna de El Universal”, que integra reproducimos, hay
que tomarlos en serio.
Si, doña Gaby. La vida es un don y tiene sentido, añadimos, con
devoción, nosotros.
Pero antes algo sobre el 16 de septiembre que nos proporciona
el abogado Jorge Alberto Ravelo Reyes según el Instituto Nacional de
Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
“En 1810 La crisis política de España tras la invasión francesa
de 1808, la abdicación de Carlos IV y de su hijo Fernando VII en favor
de José Bonaparte generó reacciones en el territorio español y en sus
dominios en América.
Fue el caso del ayuntamiento de la Ciudad de México. Mientras
unos se pronunciaron por mantener a la Nueva España bajo el
dominio de la corona española, otros reivindicaron proyectos
autonomistas e independentistas.
Gabriel de Yermo, integrante del Consulado de Comerciantes de
la Ciudad de México, apoyado por los españoles peninsulares de la
Audiencia, encabezó un golpe de Estado y apresó al virrey José de
Iturrigaray, el 15 de septiembre de 1808, por considerarlo partidario de
la propuesta autonomista anunciada por el Ayuntamiento.
El síndico Francisco Primo de Verdad fue asesinado en la cárcel
del Arzobispado y fray Melchor de Talamantes murió en las cárceles
de San Juan de Ulúa, Veracruz, víctima de fiebre amarilla.
En las ciudades de Valladolid, Dolores, San Miguel y Querétaro
se organizaron conspiraciones contra las autoridades peninsulares.
En Querétaro, en casa del corregidor Miguel Domínguez, se
llevaron a cabo reuniones disfrazadas de tertulias literarias, donde se

discutía la posibilidad de un movimiento armado para derrocar a las
autoridades constituidas y conformar un gobierno propio.
En estas reuniones participaba de manera destacada el cura de
Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla, así como los capitanes de milicias
Ignacio Allende y Juan Aldama.
La conspiración fue descubierta el 13 de septiembre y la presión
que ejercieron las autoridades virreinales obligó al corregidor Miguel
Domínguez a aprehender y catear la casa de algunos de los
involucrados.
Al tiempo que se verificaban las indagaciones, Domínguez
informó a su esposa, Josefa Ortiz, el riesgo en el que se encontraba el
resto de los conjurados.
Josefa consiguió dar aviso de lo ocurrido a Ignacio Pérez, quien
a su vez lo comunicó a Aldama, en la villa de San Miguel, la noche del
15 de septiembre.
Aldama e Ignacio Pérez cabalgaron al pueblo de Dolores para
avisar a Hidalgo y a Allende que la conspiración había sido
descubierta.
Llegaron al curato de Dolores la madrugada del 16 de
septiembre.
Horas más tarde, frente a sus feligreses y con el fin de
arengarlos a la lucha, Hidalgo expresó:
“Compatriotas: no existen ya para nosotros ni el rey ni los tributos…
Llegó el momento de nuestra emancipación; ha sonado la hora de
nuestra libertad… Pocas horas faltan para que me veáis marchar a la
cabeza de los hombres que se precian de ser libres…”.
Este fue el inicio de la gesta de Independencia nacional, que
culminaría 11 años después, el 27 de septiembre de 1821, cuyo
bicentenario se conmemora en 2021.
Día de fiesta y solemne para la Nación. La Bandera Nacional
deberá izarse a toda asta”.
Y ahora sobre los consejos. Una lección de una dama escritora.
Doña Gaby Vargas.Díganos si no tenemos razón, al término de su
lectura.
“Yo no soy yo. Soy éste que va a mi lado sin yo verlo, que a
veces, voy a ver, y que, a veces olvido. El que calla, sereno, cuando
hablo, el que perdona, dulce, cuando odio, el que pasea por donde no
estoy, el que quedará en pie cuando yo muera.

Desde que conocí ese poema de Juan Ramón Jiménez, poeta
español del siglo XX, me impactó por la sencillez con que expresa lo
intangible.
El poema nos sugiere una verdad: no estamos solos. Pareciera
que, de estar atentos, con el oído aguzado, siempre la voz de “algo” o
de “alguien” nos acompaña de manera callada y serena, ¿sea el alma,
la conciencia, un ángel, el ser inmortal? Lo ignoro.
Lo que sí sé es que la comunicación entre ese ser invisible que
nos acompaña y el alma es un proceso interno; es el sentir que nos
guía, que nos susurra “es por aquí”, algunos le llaman “intuición”.
Su lenguaje consiste en impulsos, corazonadas, saberes
inexplicables, sentires viscerales, imágenes, inspiraciones, incluso,
sueños.
Mensajes que son invitaciones o vínculos con una perspectiva
más amplia y comprensiva de la vida.
La intuición es una simple y poderosa herramienta sensorial que
opera sin la ayuda de los cinco sentidos y que tiene el fin de
ayudarnos. Einstein decía que “la intuición es lo único que vale”.
El diccionario define el término como: “Percepción clara, íntima,
instantánea de una idea o verdad, como si se tuviera a la vista y sin
que medie razonamiento”. “¿Ayudarnos a qué?”, te preguntarás
querido lector, querida lectora.
Por lo pronto, a sobrevivir.
Este sistema sutil nos indica dónde hay peligro, dónde hay
riesgo y dónde no, quizá, por ejemplo, al transitar por una calle, elegir
una pareja, una carrera o un trabajo.
Es la intuición la que nos ayuda a crear. También es la respuesta
inesperada a una pregunta. Es el significado que toma forma en medio
de la niebla.
Es sentir de repente el impulso por innovar, por diseñar algo
nuevo, por elegir tal o cual cosa, por comprar determinado libro, acudir
a determinada cita que tal vez nos conectará con alguien con quien
haremos un negocio o tendremos una relación.
Es algo que primero se siente y luego se piensa.
Gary Zukav, autor estadounidense y fundador del Instituto Seat
of the Soul, nos recuerda en su libro homónimo, la antigua regla: “Pide
y se te dará”.
Él afirma que no hay pregunta que se le haga a la vida que
quede sin respuesta y define la intuición como un tipo de alambrado
que conecta la personalidad con el alma, el diálogo entre la

personalidad y el ser inmortal. Sin embargo, recalca que hay que
saber pedir y hay que saber recibir.
Así como nos enseñaron a desarrollar y emplear el intelecto, a
pensar las cosas, también podemos desarrollar la intuición, es decir,
aprender a pedir orientación y recibirla. ¿Cómo?:
Ábrete, busca el silencio, escucha la voz de tu conciencia. Siente
tu cuerpo, respiración y sensaciones. Medita y reflexiona. No trates de
entender, sólo déjate impactar.
Hazle preguntas claras a tu intuición. Cuanto más la uses, mejor
funciona.
Escribe las señales o ideas en un papel, porque es común que
se esfumen.
Evalúa lo que la intuición te ofrece como solución, no lo rechaces
ni lo admitas instantáneamente.
La revelación intuitiva puede darse en cualquier momento.
Recuerda, aprecia y comprueba: “Yo no soy yo./ Soy éste que va mi
lado sin yo verlo,/ que a veces, voy a ver,/ y que, a veces olvido./ El
que calla, sereno, cuando hablo,/ el que perdona, dulce, cuando odio,/
el que pasea por donde no estoy,/ el que quedará en pie cuando yo
muera”. ¿Lo sientes?
Ábrete, busca el silencio, escucha la voz de tu conciencia. Siente
tu cuerpo, respiración y sensaciones”.
Podemos hacerlo. Sobre todo, en esta era.
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