Bachillerato Nacional garantiza lugar para jóvenes de BC: Mario Delgado
CIUDAD DE MÉXICO, 3 de octubre de 2026.- México se caracteriza por alta incidencia del gasto de bolsillo en salud, que es l pago directo que realizan las familias, debido a que este se asocia posteriormente con otros fenómenos como el gasto catastrófico de salud o el gasto empobrecedor, el cual compromete el bienestar de los hogares y ocasiona que dejen de cubrir necesidades básicas, por ejemplo alimentación, vestido o vivienda.
La investigadora de El Colegio de la Frontera Norte (COLEF), Roxana Rodríguez Franco, explicó lo anterior al dictar la conferencia Diferencias territoriales en el gasto de bolsillo en salud de las personas mayores: un análisis desde la comorbilidad de Enfermedades crónicas.
Y recordó: En el periodo de 1995 a 2005-2007 se muestra una carga significativa, una proporción notoria de cómo fue financiado por los hogares.
De acuerdo con la experta, en términos generales se puede concluir que en las zonas urbanas existen condiciones que permiten atenuar los gastos de bolsillo sin importar de qué tipo sean; es decir, muestran menos probabilidades de incurrir en los de tipo frecuente y no frecuente en comparación con quienes viven en zonas rurales.
Lo anterior debido a que en los primeros sitios 75.1 por ciento de la población ha reportado que tiene acceso a seguridad social. Se trata de un porcentaje demasiado alto si se compara con el de las rurales, donde solo 42 por ciento puede tener aseguramiento en salud por una institución de seguridad social.
Cabe mencionar que el gasto de salud corresponde al consumo final de bienes y servicios sanitarios, según establece la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Ello engloba la atención individual que recibimos: asistencias social y médica; rehabilitación; consultas, etcétera. También los servicios colectivos, como las campañas de prevención, y además se contabiliza la administración sanitaria.
Mayor presión
El fenómeno de la transición epidemiológica, el cual se caracteriza por modificar el perfil de la mortalidad, arroja que cada vez es más frecuente que las personas mueran por enfermedades crónico-degenerativas que por infecciosas o agudas, como ocurrió a mediados del siglo XX, por mencionar un ejemplo, expuso Rodríguez Franco.
Durante el encuentro académico, organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad de la UNAM, añadió que la gente está existiendo más años, pero bajo condiciones de enfermedad que posteriormente serán causa principal de los decesos.
Aunado a la transición epidemiológica, se ha observado mayor demanda de servicios e insumos de salud, así como de cuidados de largo plazo, lo que, en consecuencia, ejerce presión importante sobre los sistemas en la materia y el Estado, indicó.
En el Seminario Determinantes Urbanas de la Salud y el Bienestar. Ciclo 2. Vivir la ciudad: salud y bienestar urbano de dicho Programa, la académica señaló:
Prácticamente 100 por ciento de las principales causas de fallecimiento para ambos géneros de las personas de 60 años y más, están en las enfermedades crónicas-degenerativas como diabetes, cardiovasculares, neoplasias y padecimientos renales.




