Las pifias de Morena
La política gubernamental 4T en el rubro educativo ha estado marcada entre otras decisiones por la desaparición de las escuelas de tiempo completo, la mayoría de ellas ubicadas en zonas indígenas del país. Hay que contextualizar además que desde su formación, la SEP ha tenido desde su primer titular José Vasconcelos, a personajes prominentes como Jaime Torres Bodet y Agustín Yáñez.
Para la 4T, lo relevante nos han dicho son los encargos y no el desempeño pulcro de la función pública y quizás por ello, han tenido como titulares a Delfina Gómez, Leticia Ramírez y Mario Delgado, cuyos nexos con Sergio Carmona no han sido suficientemente aclarados.
Hay más: para la 4T, hay alergia por la evaluación, es verdad que la educación inspira la renovación y libera, cuando hay pertinencia y calidad. Sin embargo, para la 4T, la educación es un ejercicio para adoctrinar y no para la competitividad.
Es ominoso además la presencia y estancia de personajes como Marx Arriaga en la SEP y su concepto de la nueva escuela mexicana que nos ha llevado de estándares competitivos a la mediocridad.
La política educativa para la 4T es desastrosa por la (no construcción del futuro).