Simulacros abonan a la cultura de prevención: Gabriela Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO, 25 de octubre de 2025.- El emblemático Paseo de la Reforma de CDMX se ha transformado en el epicentro de un vibrante festín de color y tradición. Miles de paseantes, nacionales y extranjeros disfrutan El camino, una noche mágica donde el arte popular mexicano se erige en monumentales figuras que fusionan el turismo cultural con la alta derrama económica.
El espectáculo visual lo dominan los fantásticos alebrijes y las elegantes catrinas monumentales, cuyas siluetas atraen la mirada de personas de todas las edades. Estas imponentes obras de cartonería, guardianes de la noche y embajadores del Día de Muertos, confieren a la principal arteria capitalina una atmósfera de asombro que reafirma a la Ciudad de México como un destino cultural de primer orden.
Mientras la multitud se concentra en los carriles centrales, admirando la fantasía onírica de los alebrijes, un flujo constante de ciclistas se abre paso lentamente. Convocados por la tradicional rodada nocturna, los pedalistas se vuelven parte de un río peatonal, un contraste pacífico y festivo que subraya la multifacética vida de la metrópoli. Este vibrante paseo nocturno es el marco perfecto para un fin de semana explosivo en términos económicos.
Coincidiendo con la euforia del Gran Premio de la Ciudad de México de Fórmula 1, la capital reporta una impresionante ocupación hotelera del 90 por ciento. El rugido de los motores en el Autódromo Hermanos Rodríguez se traduce en una monumental derrama económica de 20 mil millones de pesos, un combustible que impulsa a la industria turística y de servicios.

La sinergia entre la tradición del Día de Muertos y el glamour de la Fórmula 1 confirma a Reforma no solo como una avenida, sino como el corazón latente de una ciudad que celebra su cultura y su poderío económico global.