Taddei: el INE como escudo
La Marina-Armada de México se encuentra en sus niveles más bajos de credibilidad, después de que fue una de las instituciones con mayor prestigio del país, junto al Ejército Nacional. La corrupción la corroe por el escándalo del huachicol fiscal y no es para menos.
Algún día se iba a romper la gran mentira y mito de Andrés Manuel López Obrador, de que las fuerzas armadas son incorruptibles y que por eso las ponía al frente de nuevas actividades que no les competían desde el punto de vista legal y en las cuales no tienen experiencia. Ahora el país y Claudia Sheinbaum, la presidente, están pagando la acción del tabasqueño, que no se puede catalogar de otra manera más que maquiavélica.
AMLO desvió la vocación de la Marina y El Ejército, de defensa del territorio nacional, salvaguarda del país ante una posible amenaza del extranjero, coadyuvante en el combate al narcotráfico y auxilio a la población, en caso de desastres.
El ex presidente se alineó con las fuerzas armadas y no al revés. Los llenó de privilegios. A los altos mandos militares y navales les puso en bandeja de plata, lo que jamás imaginaron.
Los colocó al frente de 30 nuevas áreas que no tienen nada que ver con la defensa del territorio y de las aguas mexicanas, desde la realización de carreteras y escuelas, hasta la ejecución de sus obras emblemáticas (Tren Maya, Refinería de Dos Bocas y AIFA), la construcción de hoteles, hasta la operación de una aerolínea, pasando por la administración de las aduanas del país y, todo lo han hecho, medianamente o mal.
Se supone que con la presencia de militares y marinos en las aduanas terrestres y de puertos se terminaría el contrabando, de acuerdo al dogma de AMLO, pero no ha ocurrido así, sino al contrario.
Las autoridades estadounidenses acusaron a México de ser el principal introductor de fentanilo hacia el vecino país del norte. López se desgañitó para vociferar que eso era mentira, porqué dicha droga procedía de China. Para nada, quedó demostrado por el actual gobierno que a los puertos nacionales llegan precursores del país asiático que, tratados en laboratorios clandestinos de nuestro país se convierten en fentanilo contrabandeado a Estados Unidos.
En otra de sus cotidianas mentiras, el tabasqueño afirmó, como si se tratara de un dogma bíblico, que en México se había terminado con el huachicol, sólo porqué él lo decía. Todo lo contrario, como lo demuestran los escandalosos casos en que están inmiscuidos marinos en el contrabando de petrolíferos, dados a conocer en los últimos días.
Desde mi particular punto de vista, AMLO no amplió las actividades de marinos y militares para que su férrea disciplina acabara con la corrupción en aduanas y puertos y fortaleciera otras áreas en las que eran ajenos. ¿Qué hacen militares construyendo hoteles, por ejemplo? No, la intención era y es, congraciarse con ellos, en una operación truculenta que sólo está generando la formación de grandes fortunas entre los altos mandos, al amparo de contratos públicos.
En el caso de las aduanas, la situación es peor, porque mandos marinos ya están metidos de lleno en el contrabando de mercancías y de huachicol fiscal, aquel en el que se entera al fisco un precio menor al combustible que realmente se importa.
Durante una operación que se extendió por casi dos años, marinos permitían el atraque de buques cargados con millones de litros de combustible ilegal, de acuerdo con investigaciones realizadas por los diarios Reforma y Milenio, que señalan que por cada barco atracado, se pagaba una “cuota” de un millón 750 mil pesos que se repartía en sobornos. Para no ser descubiertos, los manifiestos de carga se falseaban para declarar que los navíos transportaban “aditivos para aceites lubricantes a granel”.
Reforma identifica a un testigo protegido como el Capitán Alejandro Torres Joaquín, quien dirigió la aduana de Tampico entre 2023 y 2025. De acuerdo con este medio, Torres Joaquín confesó a la FGR haber permitido personalmente el desembarco de 14 buques con combustible ilegal entre abril de 2024 y enero de 2025. Por estas operaciones, asegura haber recibido un total de 24 millones 500 mil pesos en sobornos.
Este último diario añade que de los 1.75 millones de pesos que recibía por cada buque para repartir, el Capitán Torres Joaquín se quedaba con un millón 420 mil pesos y distribuía sólo una fracción entre un pequeño grupo de seis subordinados, a pesar de que el dinero estaba destinado a doce personas. El intermediario para la entrega del dinero, según este diario, era el Capitán de Corbeta Retirado Miguel Ángel Solano Ruiz, alias “NK”, quien actualmente se encuentra prófugo.
De acuerdo con dicha investigación periodística, el testigo colaborador, identificado con el nombre clave “Santo “, la red era controlada por la organización de “Los Primos”, encabezada por el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna y su hermano, el contralmirante Fernando Farías, sobrinos políticos del exsecretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán.
Gravísima acusación por tratarse nada menos que de familiares cercanos al secretario de Marina, en el sexenio de López Obrador ¿Sabía el almirante y el presidente lo que estaban haciendo los hermanos Farías y lo callaron o no sabían y fueron sorprendidos? Ojalá en algún momento se sepa, pero dudo que así ocurra.
Escandaliza que mandos navales relacionados con este caso de corrupción. Hayan muerto en accidentes, se “suicidaron” o se encuentren desaparecidos.
A 24 horas de que se diera a conocer el suicidio del capitán Abraham Pérez Ramírez, la Secretaría de Marina informó el 9 de septiembre el fallecimiento de otro de sus integrantes en Puerto Peñasco, Sonora, durante un ejercicio de práctica de tiro. Adrián Omar del Ángel Zúñiga, estuvo adscrito a la Aduana de Manzanillo, Colima, cargo que dejó tras un acuerdo institucional con las autoridades.
ACCIDENTE POR NEGLIGENCIA
Conmocionó a la Ciudad de México y al país, el terrible accidente producido al estallar e incendiarse una pipa de gas LP con casi 50 mil litros de capacidad en la alcaldía Iztapalapa.
Hasta el momento no concluye el peritaje oficial que determine cuáles fueron las causas del percance que hasta el momento ha provocado la muerte de 9 personas y lesiones a 94 más, de acuerdo con la última cifra dada a conocer anoche. Se estima que fue el exceso de velocidad con que se conducía el vehículo, lo que provocó la volcadura de este y la posterior explosión del combustible.
Un taxista que circulaba por la zona, con el cual tuve la casualidad de conversar, me comentó que, efectivamente, el chofer de la pipa circulaba a alta velocidad, sin precaución y haciendo sonar el claxon del transporte, como si con ello exigiera que la abrieran paso el resto de las unidades automotrices.
El conductor del taxi tuvo un mal presentimiento, según relató, y rebasó a la pipa para salir rápidamente del lugar, lo que a la postre, le salvó la vida, pues alcanzó a ver por su espejo retrovisor como del lugar en donde volteó el transporte se elevó una gran llamarada.
Esta es el enésimo accidente en el cual se ve envuelto Grupo Tomza, fundado por Tomás Zaragoza, que junto con su familiar Miguel Zaragoza, de Grupo Z, controlan prácticamente todo el mercado nacional de gas LP, junto con otros seis corporativos de menor calado.
Entre las dinastías de los dos Zaragoza siempre ha existido una rivalidad impresionante y una disputa fiera por el mercado del hidrocarburo. Las siglas de Silza, empresa propietaria de la pipa accidentada, se deriva del nombre de la jerarca de uno de los clanes, Silvia Zaragoza y en un tiempo la marca fue objeto de disputa entre Tomza y Z, de ese nivel es la pelea.




