Taddei: el INE como escudo
Más hombres sentenciados por abortos
Desde hace muchos años, en torno al aborto se suscita un encendido debate en México entre las posturas que están en contra de su penalización y las que abogan porqué se mantenga como un ilícito. Sin duda, que, por encima de esta polarización, debe prevalecer el respeto a la vida humana, como principio fundamental
El aborto es uno de los temas más controvertidos por todo lo que implica. Una vida naciente dentro del vientre materno, que no debe ser acabada, como si tratara de un mero objeto; la vida de las embarazadas que encuentran en el alargamiento de su embarazo el riesgo de morir por condiciones de salud extremas; la postura de las mujeres que alegan el derecho sobre su cuerpo, terminando con el derecho del ser que habita en su seno; el sufrimiento de quienes fueron violadas y se enfrentan a una procreación no deseada.
Casos que se presentan por cientos de miles en México. Todos diferentes y que deben ser analizados desde diferentes ópticas.
En este contexto multivalente, me encuentro con un análisis que, sin duda cuenta, tiene los argumentos suficientes para sostener que el bien de la vida humana es el que debe ser tutelado por el marco legal.
La plataforma UNNA – Una Vida, Una Infancia, Una Protección-, en su Primer reporte de cifras sobre la realidad del aborto en México: “Aborto, la realidad no contada”, destaca que el bien jurídico que tutela el delito de aborto es la integridad y la vida humana. Es poner estas garantías y derechos a salvo de la comisión del delito de aborto en los Códigos Penales locales.
“La integridad de la madre y la vida humana del niño o niña por nacer es la naturaleza jurídica y desaparecerlos deja en estado de indefensión a la madre y pone en riesgo la vida humana desde el vientre materno”, menciona. Así de claro, así de contundente.
Y ejemplifica con un caso que muestra claramente, la razón por la cual no debe dejarse a un lado la aplicación en el caso de aborto forzado.
Mire usted nada más esta historia:
Entre junio y julio de 2023, Jesús “N” ingresó al domicilio de su víctima, donde la agredió sexualmente. Meses después, a la mujer se le informó que se encontraba embarazada.
Fue entonces, que su agresor la obligó a ingerir pastillas para acabar con la vida del hijo que llevaba en el vientre, lo cual ocurrió posteriormente. Ante la denuncia penal de la madre de la víctima, se procedió a las diligencias, lo que permitió la captura y el procesamiento del inculpado por el delito de aborto.
La reciente sentencia dictada en contra de Jesús “N”, a 10 años 8 meses de prisión por violación espuria y aborto, en Irapuato, Guanajuato, evidencia la realidad oculta de abuso, maltrato, violación y sometimiento que hay detrás del aborto forzado, señala UNNA.
¿Qué hubiese pasado con Jesús “N”, si existiera una derogación absoluta del delito de aborto en Guanajuato?, Algo, muy sencillo: estaría libre en estos momentos.
En ese sentido, para la plataforma UNNA, es inviable la derogación del delito de aborto en los códigos penales de los estados y en el Código Penal Federal, porque protege a las mujeres de la violencia, el abuso, el sometimiento e incluso hasta del feminicidio.
Al respecto, el reporte de UNNA indica que en 2024, 38 hombres estaban encarcelados por aborto forzado. Esta cifra aumentó a 71 en 2025. Guanajuato, Hidalgo, Chihuahua y Sonora muestran las cifras más altas en lo que va del año.
Conforme al reporte, que pretende transparentar y cuantificar el delito de aborto en todo el país, este caso judicial es ejemplo sólido, suficiente e indiscutible del por qué no es procedente la despenalización del delito de aborto ya que eliminarlo solo dejaría en la impunidad a ese tipo de agresores como Jesús “N”.
Y UNNA informa sobre una realidad que se piensa diferente: en México hay más hombres sentenciados por el delito de aborto, que mujeres.
Para UNNA este caso registrado en Irapuato es un ejemplo de lo que ocurre en los diversos estados de la República en casos de aborto forzado.
Son los hombres quienes violentan a la mujer, presionan a la embarazada y provocan abortos forzados por agresiones físicas, amenazas y coacción para la ingesta de abortivos químicos.
Con estos elementos de prueba, a partir del caso de Jesús “N” y su víctima, UNNA reitera que es falso que exista una criminalización de la mujer por el delito de aborto y que haya un encarcelamiento masivo de personas del sexo femenino.
Para la obtención de la información referida, UNNA solicitó, a través de transparencia, datos que permitieran conocer el estatus actual del aborto en los 32 estados de la República.
El reporte muestra una realidad social grave pero contundente: hay más hombres que mujeres sentenciados por haber perpetrado el delito de aborto, así como la existencia de violencia, abuso y coacción para terminar con la vida humana desde el vientre materno.
Coincido en ello, el aborto, como se le quiera ver, se trate de justificar o no, es uno de los hechos más violentos que pueden ocurrir en un país, ya de suyo violento como es México.
Próximamente continuaré con el análisis del tema.




