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Foto: Especial

Historias Surrealistas/Javier Velázquez Flores

Javier Velázquez Flores/Quadratín México
 
| 14 de septiembre de 2018 | 7:19
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Infiernos y paraísos

El pasado 14 de junio, el policía municipal de Mérida, Edwin Ricardo Castillo Garrido se encontró una mochila, mientras realizaba labores de vialidad en una zona de Mérida, Yucatán. Al percatarse de que en el interior había muchos sobres con billetes de 500 pesos avisó a sus superiores para que el objeto fuera regresado a su propietario.

Así, el edil del poblado de Sotuta, Andrés Ismael Santana Fraga, pudo recuperar su mochila que, por un descuido, había tirado en la calle y que contenía 116 mil 600 pesos en efectivo, tarjetas bancarias y chequeras. Nada más.

El policía se convirtió en noticia local y nacional por su honradez, rara en los momentos que el país vive una crisis de seguridad en casi todo su territorio.

“Somos policías municipales y estamos para ayudar a las personas. En este caso sabíamos que el dinero era de alguien y le hacía falta; imagínese los momentos de angustia que estaría pasando”, relató el uniformado, de esos que ya casi no hay.

“Si se acaba el mundo me voy a Mérida”, dice un refrán que denota que en ese estado no suceden cosas malas o, en la realidad, que casi no suceden.

No se sabe a ciencia cierta el origen de esa frase, algunos se la adjudican al poeta, por cierto no yucateco, sino guatemalteco, Rafael Mérida Cruz-Lascano, quien compuso el siguiente verso:

“Si ya te sientes del planeta Hespérida,

y que tú vives entre tanto inmundo,

no te preocupes que se acabe el mundo,

vente conmigo, que me voy pa Mérida…”

Lo que sí es un hecho, es que Yucatán se mantiene como el estado más seguro de México, por su menor índice de delitos registrados.

El Instituto para la Economía la Paz indica que Yucatán tiene la menor tasa de homicidios en todo el país y la tercera más baja de delitos con violencia.

Además, su tasa combinada de robo, asalto y violación se redujo 23 por ciento en 2017, mientras que su tasa de extorsión se redujo a la mitad desde 2015 y se estancó su calificación en delitos relacionados con narcóticos.

En su estudio, El Índice de Paz México 2018, ese instituto ubica a los cinco estados del país más pacíficos y a los cinco que presentan mayores problemas de inseguridad.

Tlaxcala se ubicó como el segundo lugar, como estado con mayor paz, pues en 2017 tuvo la cuarta tasa más baja de delitos cometidos con arma de fuego y la tercera más reducida en crímenes de la delincuencia organizada, no obstante que su tasa de homicidios aumentó de 6.5 a 8.8 por cada 100 mil habitantes.

Campeche es el tercer estado con mayor seguridad en México, debido a una disminución de 18 por ciento en su tasa de homicidio y de 12 por ciento en delitos violentos. Los penales de la entidad presentan sólo una ocupación de 78 por ciento de su capacidad, algo ‘raro’ en un país con cárceles sobre saturadas.

Coahuila se ubicó en cuarto lugar entre los estados más pacíficos, porque ha podido contener mejor la violencia que sus vecinos: Nuevo León y Chihuahua, mientras que Chiapas se colocó en el quinto sitio del ranking, al reducirse 21 por ciento el nivel de personas detenidas en cárceles, sin sentencia.

En estos estados también se cometen delitos, pero nada que ver con aquellas entidades en donde el índice de paz, medido por ese instituto, se deterioró gravemente.

El estado peor rankeado en 2017 fue Baja California Sur, con una clasificación 10 por ciento por abajo que Guerrero. La tasa de homicidio se triplicó en 2017, última medición hecha por el organismo internacional, de 34 a 94 homicidios por cada 100 mil habitantes, además de que presenta el mayor índice de homicidios múltiples.

Guerrero, otro infierno de la delincuencia, se ha clasificado entre los últimos lugares en materia de homicidio, delitos con arma de fuego y crímenes cometidos por la delincuencia organizada.

En Baja California, estado que aparece en tercer sitio con menor índice de paz, se mantiene una guerra abierta entre los carteles de Tijuana, que no ha desaparecido, a pesar del fallecimiento o aprehensión de integrantes de la familia Arellano Félix y los de Sinaloa y el cartel de Jalisco, Nueva Generación.

Colima es el cuarto estado con mayor deterioro de la paz pública. El estado de encuentra en la frontera del territorio de los cárteles de Jalisco y de Sinaloa, en tanto que Zacatecas se ubica en el quinto sitio, debido en gran medida a que la tasa de crímenes cometidos por la delincuencia organizada aumentó de 61 a 145 por cada 100 mil habitantes.

Así, en México se sigue registrando una crisis de seguridad generalizada, pero en la cual se pueden observar grandes contrastes en la situación de diversos estados del país, en el que conviven verdaderos infiernos de violencia, con casi paraísos, en los cuales la delincuencia aún no controla del todo territorios y vidas. Esto hace tener esperanza que el país todavía tiene salvación.

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