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CIUDAD DE MÉXICO, 13 de enero de 2026.- Granos como maíz, trigo, arroz y cebada han sustentado civilizaciones enteras, y las leguminosas como frijol, garbanzo o lentejas siguen siendo fundamentales para nutrirnos, gracias a las proteínas, almidones y aceites que acumulan durante el desarrollo y maduración de la planta, entre otras bondades.
Por ello es relevante conocer los “secretos que guardan las semillas”, afirmó la investigadora del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, Alejandra Covarrubias Robles, quien añadió:
Tienen características adaptativas que les han permitido jugar un papel crítico en la evolución de las plantas y del planeta, entre ellas su capacidad de mantener viable el embrión en una que esté seca durante largos periodos y bajo condiciones ambientales estresantes, por ejemplo falta de agua.
Detalló que ciertas plantas conocidas como espermatofitas cuando se desarrollan también se deshidratan a tal grado que adquieren una condición de desecación. Si esto le ocurriera a alguno de nuestros tejidos o al embrión de un animal, morirían.
El agua es vital. En las semillas de estas plantas se han seleccionado ciertas proteínas y componentes que hacen que el embrión se mantenga viable en alta deshidratación. Ello permite que puedan dispersarse a largas distancias y mantenerse vivas por tiempo prolongado, apuntó.
Es una situación crítica para la vida de las plantas y para la del planeta, porque sin ellas no existiría tal y como lo conocemos, con una diversidad de estas en diferentes ambientes, argumentó.
Una de las condiciones esenciales para que el embrión se preserve vivo, es que en la semilla se forme un estado sólido conocido como vítreo, porque es parecido al vidrio.
“Por muchos años hemos estudiado las propiedades estructurales de proteínas que se acumulan en la semilla seca, justo cuando empieza a perder agua y llegan a su nivel más alto cuando pierde más de 90 por ciento del agua que acumuló durante su desarrollo.
“Recientemente también descubrimos que son relevantes para que se forme el estado vítreo”, acotó la investigadora del Departamento de Biología Molecular de Plantas.
Se les conoce como abundantes en la embriogénesis tardía o LEA (por sus siglas en inglés, Late Embryogenesis Abundant). Se acumulan en las hojas o en las raíces de las plantas que se someten a un estrés por sequía. Se les denominó así después de que el investigador Leon Dure III las descubriera en grandes cantidades, en las semillas secas de algodón.
Covarrubias Robles y su equipo en el IBt buscan determinar cuál es el mecanismo por el cual estas proteínas presentan esta actividad de protección al embrión.
Agregó que no son como la mayoría, en forma de “bolitas”, y se les denomina globulares u ordenadas. Las LEA tienen gran flexibilidad -por lo que se les identifica como “desordenadas”, lo cual les permite adoptar diferentes estructuras dependiendo de las condiciones del ambiente.
Son versátiles a partir del punto de vista funcional, pues poseen la capacidad de tener más de una función, lo que abre un horizonte interesante desde los ámbitos biológico y tecnológico.
La experta universitaria explicó que han experimentado quitar unas de estas proteínas en la planta, mutar el gen, y la semilla pierde cierto grado de viabilidad, envejece más rápido y pierde valor nutricional.




