CIUDAD DE MÉXICO, 15 de octubre de 2021.- José Madero está de vuelta con el sencillo Quince Mil Días, donde reflexiona acerca de todos los aspectos de su vida, entre ellos, el de su carrera musical, la cual se encuentra en uno de sus puntos más altos, luego de regresar a los escenarios con éxito rotundo.

El escritor alemán Herman Hesse definió alguna vez el arte como “la contemplación del mundo en estado de gracia”. Buen ejemplo de esta reflexión se puede observar en el más reciente período creativo de José Madero, uno de los máximos referentes de la música en español, quien desde hace poco más de un año ha regalado algunas de las mejores composiciones de su carrera, dada la madurez musical y personal que ha alcanzado, cualidades que le han permitido generar historias acerca de temas tan profundos como la muerte, el arrepentimiento, el deseo, la redención y los claroscuros propios de la vida.

Gran parte de este “estado de gracia” artístico se encuentra contenido en el disco Psalmos, que le permitió regresar a los escenarios de manera triunfal, pues el pasado 9 de octubre fue capaz de dar un show sold out en el Pepsi Center de la Ciudad de México, con un directo que duró más de tres horas, gracias a las 30 canciones que conformaron lo que José llamó El Último Psalmo, con el fin de cerrar el ciclo de este álbum y dar paso al siguiente escalafón en su carrera: Quince Mil Días, primer sencillo de su próximo quinto álbum de estudio: Giallo.

Respecto a este lanzamiento, Madero platica que “es una canción que trata acerca de la posibilidad de redimirse frente a las personas que uno ama. La idea vino a mí luego de imaginar qué pasaría si muriera ahora, a mis 41 años (que son los 15 mil días del título).

“Entonces, salió este deseo de pedirle a las personas que quiero que me recuerden de una manera positiva, en medio de tantas cosas negativas que mucha gente haya dicho sobre mí.

“Esto tiene que ver con un pensamiento recurrente, en el que digo: ‘uno no es lo que cree, sino lo que la gente cree de uno’. Entonces, esta composición funciona un poco como un hechizo contra lo que opinen los demás: al final, sólo nosotros y quienes nos importan saben lo que somos realmente”.

En términos musicales, Quince Mil Días empieza de manera suave, con algunos guiños de guitarra al alt country, género que resulta una exploración totalmente nueva por parte de José.

Mientras la letra avanza, notamos cómo crece la angustia en el protagonista de la misma, quien está cansado de lo que digan los demás, y sólo quiere ser visto como lo que es: un ser humano con luces y sombras, pero que al final trata de dar lo mejor de sí.

Dicha tensión va creciendo a lo largo del tema, en paralelo con la instrumentación, hasta que llega el coro, donde todo estalla en un clásico ritmo de rock, que demuestra la capacidad composicional de Madero, quien es capaz de construir un estribillo poderosísimo, al cual le sigue un efectivo solo de guitarra: una prueba fehaciente de que el gran ritmo está más vivo que nunca.

La pieza es acompañada por un video, donde observamos a distintos personajes, todos ellos un guiño a distintas etapas en la vida del cantautor, que van desde su nacimiento al descubrimiento musical, pasando por la inocencia de la niñez y la crudeza de la realidad adulta, conformando así un combo perfecto con el mensaje de la canción.