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Mucho antes de que el bolero «No me platiques más» conquistara al público latinoamericano, su creador, Vicente Garrido Calderón, trabajaba en el cabaret “Cien Flores”, situado en la Plaza de los Ferrocarriles número 11, junto al Jardín Pasteur, a pocos pasos del cruce de Paseo de la Reforma e Insurgentes, en la Ciudad de México.
Allí el músico tocaba un solovox, una especie de órgano eléctrico, por 15 pesos diarios, en jornadas que comenzaban a las diez de la noche y terminaban a las seis de la mañana. Las mujeres del establecimiento convencían a sus clientes de solicitar canciones y dejar propinas para completar el salario del joven compositor.
Aquel cabaret, rebautizado años después como “Run Run”, ocupó un inmueble que el Senado de la República adquirió en 2007, como parte de los predios colindantes con el terreno destinado a su nueva sede. Prácticamente a su lado se levantaba el imponente Cine-Teatro Roble, inaugurado en 1950, en Paseo de la Reforma número 133.
Cuando era un joven capitalino, yo mismo llegué a entrar al “Run Run”. Ahora, al reconstruir la historia del antiguo “Cien Flores”, me resulta inevitable imaginar a aquella supuesta dama que, según una versión difundida muchos años después, habría inspirado a Garrido para escribir su célebre bolero.
Recuerdo que un veterano periodista veracruzano del diario Unomásuno alardeaba de ser socio o copropietario del establecimiento. Nunca se lo creí; más bien atribuía aquella presunción a sus ínfulas de magnate de la noche, aunque quizá algo había de cierto y era amigo de sus verdaderos propietarios. Tampoco descarto que sus alardes fueran un buen pretexto para justificar las visitas a aquel cabaret, atraído por las guapas mariposas que allí se daban cita para acompañar a los parroquianos aficionados a los tragos y a las pieles jóvenes.
El bolero de Garrido —quien nació el 22 de junio de 1924 en la colonia Roma de la Ciudad de México y falleció el 11 de agosto de 2003 en Guadalajara, Jalisco, a los 79 años—, suele fecharse en 1952, aunque existen discrepancias sobre el año de su composición. El pianista, cantante y compositor cubano Ignacio Jacinto Villa Fernández, conocido como “Bola de Nieve”, figura como su primer intérprete discográfico y fue quien se lo recomendó a Lucho Gatica durante un encuentro en República Dominicana, en 1955.
El director musical José Sabre Marroquín desaconsejó grabarlo porque otras versiones habían pasado inadvertidas, pero Gatica insistió. Para promoverlo, el cantante telefoneaba personalmente a las radiodifusoras mexicanas, fingiendo ser un oyente que solicitaba escuchar su disco. La grabación de “No me platiques más” terminó superando el millón de copias vendidas.




