CIUDAD DE MÉXICO, 10 de febrero de 2019.-No somos cuentos aislados, somos una novela, fue la proclama de la banda de rock Los Desesperados a su autor Joselo Rangel, quien fue descubriendo que el drama que pueden vivir juntos un cantante, un baterista y un bajista en una sola noche puede generar una historia de larga duración.  

El reciente libro del guitarrista de Café Tacvba fue el paso natural después de los 20 relatos de One Hit Wonder, su primer material cuentos, donde Los Desesperados comenzaron a sonar en la imaginación del músico. 

“Pensaba reunir los relatos como cuentos, una especie de libro que compilara las historias de esta banda, pero poco a poco me fui dando cuenta de su realidad; estas no eran historias individuales sino que era un solo relato, el cual se iba moviendo en el tiempo. Cronológicamente pasaban cosas, los personajes crecían hacia un lado, y otros se sumaban a la historia”, relata en entrevista el compositor al referirse al origen de su primer novela que aparece tres años después del libro de cuentos con el cual debutó como escritor de ficción.

-¿Te pasó como a José José con aquello de que uno no es lo que quiere sino lo que puede ser?

-Exactamente, qué bueno que mencionas a José José,  es como cultura popular, y fue así la novela, digo todo es ficción pero al mismo tiempo si retrata un ambiente y una movida que es la del rock en español, cosas que he visto o vivido, aspectos de cómo percibo todo este ambiente.

Los Desesperados, es el nombre de la banda pero resulta ser una metáfora, porque describe lo que una banda rock quiere ser, hay muchos anhelos, ganas de hacer cosas pero al mismo tiempo frustraciones por no poder lograr lo que se pretende.

-¿Cómo se fueron colocando los cuentos para convertirse en una novela?

-El primer cuento que se me ocurrió, resultó ser el primer capítulo, yo tuve mi idea detonadora, basada en que me imaginé a una banda de rock joven, que va a un table dance y ahí una de las bailarinas se parece muchísimo a la novia del vocalista, esa simple idea me abrió un universo y me tuve que inventar a la banda para contar esa historia.

Empecé por imaginar qué tipo de música tocaban Los Desesperados, cómo era cada uno, y cuando terminé el primer cuento -un gran drama en una sola noche- lo puse en internet y siempre me quedé pensando ¿qué pasaría con esta banda? o ¿qué va pasar?, y la única manera de lograr responder esas preguntas fue seguir escribiendo y poco a poco el universo fue creciendo.

-¿A qué banda se parecen Los Desesperados?

-Es todo ficticio, pero dentro de los diálogos y todo lo que existe en la novela es de lo que hablamos los músicos, todo el tiempo estamos platicando de marcas de guitarra, pedales, canciones y discos,  se hacen alusiones a Black Sabbath, Metallica y The Cure. 

Los Desesperados son una copia de The Libertines, pero también en la trama se describen en una boda donde permea el reggaeton.

En la novela hay música por todos lados, sin que este sea el tema principal, porque en el fondo se describen las relaciones humanas, estos anhelos que no son exclusivos de una banda de rock, sino la gente de este pequeño gran universo, creo que eso es lo que hace la literatura, estoy convencido que donde existe drama hay historias que contar.

-¿Quedaste satisfecho con el final de la novela?

A mí el final me encanta, a los lectores les sorprende muchísimo porque tiene que ver con asuntos paranormales, el libro en su portada  dice que es “una novela de amor, rock y ovnis” entonces quienes la leen se preguntan ¿dónde están los ovnis? 

Hay un telón de fondo, se trata de un asteroide que se está acercando a la tierra, sobre el cual los gobiernos y los científicos aseguran que no chocara con la tierra, aseveran que la gente no se debe preocupar, pero todos saben que los políticos prefieren no decir la verdad de lo que realmente está pasando porque temen ese caos que se puede causar.  

Entonces imagínate en las noticias, que digan que viene un asteroide, y aunque los especialistas presuman que nada va a pasar, la mitad de la población no les cree,  por esto aparecen cultos y fiestas del fin del mundo, la gente hace una señal volteando al cielo porque ahí está o viene la destrucción.

Juego con ese tipo de historias,  entonces el final se desarrolla en un contexto que pertenece a la realidad, me gusta mucho la fantasía, la ciencia ficción, quise jugar con todos estos elementos. No es una novela que podamos decir realista en lo absoluto y tampoco nada seria. 

Entre giras, ensayos y tocada siempre me decido a leer y escribir 

Joselo Rangel desde hace 30 años es el guitarrista de Café Tacvba pero también en la última década es autor de la columna semanal Croknicas marcianas que aparece en Excélsior, y entre conciertos  giras internacionales y su vida como padre de familia afirma que se da tiempo para cumplir escrupulosamente con su oficio de escritor.


“Soy muy disciplinado, pero no tengo el lujo de contar con dos o tres o cuatro horas al día  para decir me voy poner a escribir esto, entonces le robo tiempo a lo que sea, creo mucho en el oficio y en ensayar”

“Fuera de mi actividad como músico, dedico mi tiempo a escribir o a leer, antes de la columna en el periódico Excélsior, escribía un blog en internet, hacia también reseñas en revistas de música, pero en realidad, la columna sí me demandó la disciplina,  porque tengo que entregar un texto semanal que ronda las dos cuartillas y media, cuyo contenido de estar debidamente estructurado y redactado todos los jueves por la tarde, eso me generó una disciplina y focus para trabajar.

“Pero más que escribir columnas, lo que más disfruto es la ficción, de alguna manera tenía esta deuda conmigo,  con muchas historias y notas que apuntaba en un cuaderno, entonces me dije que tenía que sacarlos, por eso me aventé primero integrar un blog hace ya unos años.

“Me gusta ver las fotos de los lugares en donde escriba (Charles) Dickens o de espacios donde un escritor se confina a trabajar, rodeado de un monto de libros,  siempre digo ¡ay, qué maravilla!, pero yo no puedo hacer eso, escribo donde sea; en el avión, en los camerinos y en los hoteles donde suelo pasar mucho tiempo, pero lo importante en esto es la decisión.

“Por ejemplo, cuando estoy de gira y llego a un hotel, puedo decidir entre ver la televisión o dormir, porque a veces también hay varias horas disponibles, pero en las que no te puedes sustraer para hacer lo que te plazca, porque tienes que estar pendiente y a las vivas para cuando te llamen a la tocada, entonces yo decido ponerme a escribir o leer, esto es lo que más me fascina, porque  cuando estoy leyendo y termino un libro lo que más quiero en esos instantes es ponerme a escribir, eso me detona”

Leer debería estar prohibido para los jóvenes

-¿Qué opinas de que tu influencia como músico y tu actividad como escritor son una fórmula atractiva para que los jóvenes se acerquen a la literatura?  

-Uno no decide que es lo que pasa con las canciones, ni con un concierto y tampoco con los libros, yo lo escribo y lo dejo ir, pero si me ha sucedido que con el libro de One Hit Wonder, me invitaron a varias escuelas en diferentes estados de la República; fui a San Luis Potosí, Guadalajara y Puebla entre otras ciudades, entonces era recurrente que el  maestro o maestra de literatura les decía a sus alumnos, así como a la fuerza “tienen que leer este libro”, luego me invitaban como autor, eso me encanta, es mucho mejor esta experiencia que ir y a presentar un libro donde nadie lo ha leído, entonces uno tiene que ir a venderlo o  interesar a la gente para que lo compre y luego lo lea, acá la experiencia es al contrario, ya leyeron el libro y ahora se ponen a hablar con el autor y ese diálogo es interesantísimo, porque a lo mejor son sus primeras lecturas y a veces sucede que los maestros no leen todo el libro y hay cosas que a lo mejor no quisieran que sus alumnos leyeran.

A veces pienso irónicamente que para fomentar la lectura entre los jóvenes tendrían que prohibirles leer,  así como les dicen “no puedes fumar, tomar o meterte drogas”, deberían de decirles “no puedes leer porque este libro te va hacer mal”, entonces capaz que ese sería una especie de broma para engancharlos al hábito de la lectura.

Lo que a mí me interesa con el libro es conectar, así como yo, como lector, lo hago con muchos autores que encantan como José Agustín o José Emilio Pacheco, y tal vez es por ellos que estoy aquí en una entrevista hablando sobre un libro que yo escribí.