Cae acusado de disparar al aire durante cortejo fúnebre en Tlalpan
CIUDAD DE MÉXICO, 8 de marzo de 2026. — Con el rostro marcado por el tiempo pero la mirada encendida por una promesa que data de hace más de 15 años, el señor José Luis Castillo volvió a alzar la voz.
A su paso por la marcha del 8M en la Ciudad de México sobre avenida Juárez, el padre de Esmeralda Castillo Rincón ofreció un testimonio que oscila entre el dolor profundo de la ausencia y la gratitud hacia quienes mantienen viva la memoria de su hija.
El hombre no ocultó la herida abierta que representa cada año que pasa sin que Esmerada Castillo regrese a casa. Sin embargo, en medio de la angustia su voz tiene fuera para el reconocimiento total a las mujeres que, a pesar del riesgo y el cansancio, salen a las calles a exigir justicia.
Compartió los dos anhelos que lo mantienen en pie, revelando el temor más humano de cualquier buscador: el miedo a morir sin respuestas.
"Mi primer sueño es que toquen a mi puerta, que llegue mi Esmeralda y me diga: Viejon, ya llegué. Poder darle ese abrazo que he deseado por más de 15 años. Mi otro sueño es que en mi país ya no haya machos, sino hombres que respeten a las mujeres; que no las agredan física, emocional ni económicamente".