Las pifias de Morena
La reacción del primer ministro Narendra Modi frente al riesgo geopolítico en el Estrecho de Ormuz deja una lección fundamental para el mundo: los grandes líderes no esperan a que la crisis estalle por completo para preparar a sus naciones. India ha comprendido que las guerras modernas no solo se libran con armas, sino también en los frentes de la energía, las cadenas logísticas, los alimentos, los fertilizantes y la estabilidad económica de las familias. Por ello, Modi hizo un llamado a la responsabilidad de Estado, instando a la población a reducir el consumo energético y evitar gastos innecesarios para fortalecer la resiliencia nacional antes de que el conflicto escale.
El Estrecho de Ormuz no es un simple punto geográfico; es una arteria vital por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Cualquier militarización, bloqueo o aumento en el riesgo para las aseguradoras y navieras tendría un impacto inmediato y devastador sobre los precios de los combustibles, el transporte y la economía global. Bajo esta premisa, India ha asimilado que las crisis internacionales ya no otorgan margen para la improvisación, una realidad que México no debe ignorar.
Tradicionalmente, México suele observar estas tensiones con distancia, confiando en que su ubicación geográfica y su relación comercial con Estados Unidos actúan como un blindaje suficiente. Sin embargo, esta percepción es arriesgada. El país depende de cadenas globales de suministro altamente sensibles; una disrupción energética internacional afectaría directamente la inflación, la producción industrial y las finanzas públicas. Este riesgo se acentúa en un momento donde la economía mexicana enfrenta desaceleración y presiones fiscales, factores que ya han llevado a agencias como S&P Global Ratings a cambiar la perspectiva del país de "estable" a "negativa".
El mensaje de Modi trasciende el ahorro energético: se trata de construir una verdadera seguridad económica nacional. Los países que mejor resisten las crisis son aquellos que diversifican riesgos, protegen sus cadenas de suministro y preparan institucionalmente a la sociedad antes del impacto. México necesita avanzar urgentemente en esta dirección, fortaleciendo su seguridad energética, modernizando infraestructura e incentivando la inversión vinculada al nearshoring.
Finalmente, es imperativo que la estabilidad nacional deje de administrarse bajo criterios meramente políticos o electorales. En una era de fragmentación comercial y competencia geopolítica, México debe adoptar una visión estratégica de largo plazo. Tal como lo ha hecho India, nuestro país no debería esperar a que la crisis toque la puerta para comenzar a prepararse; la prevención y la resiliencia son las únicas herramientas reales para navegar la incertidumbre del siglo XXI.
Marcela Guerra Castillo, diputada federal del PRI




