Luchan Contra el huracán Otis desde tráiler
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de diciembre de 2025.- El miedo por no encontrar al protagonista exacto vivía en Manuela Irene, pero murió porque “la tierra maya parió un niño en tiempo y forma para hacer Monstruo de Xibalba”, ya en cines.
Se llama Rogelio (Ojeda), el mismo nombre con el que la cineasta bautizó al personaje en 2010, cuando escribió la historia, la cual ya le dio el premio a Mejor Actor de Largometraje Mexicano durante el Festival Internacional de Cine de Mérida y Yucatán (FICMY).
Entonces, fue como por favor, ya basta de tonterías y vamos a trabajar con Rogelio y Rogelio tuvo que aprender a andar en bicicleta, agarrar mucha más confianza en el agua, se esforzó muchísimo y creo que hizo un súperbuen trabajo”, rememora Manuela, aún emocionada, por Zoom.
Sin experiencia como actor, el niño de ocho años de edad, cuando filmó (2021) la película en la que se cuestiona ¿qué pasa cuando morimos?, obtuvo el papel por su pasión desbordada, naturalidad y coincidencia con el existencialismo del personaje:
No encontraba el niño exacto, entonces, estando en Mérida, hacía casting en el Centro Olimpo, decidí abrirlo para el personaje de Rogelio y un día me llegó un correo, todo en minúsculas, que decía, ‘¿todavía se puede o ya no?’ y conteste ‘sí, manda un video con un rap y una pesadilla’, y pues era Rogelio y era genial.
Mandó un rapecito que hacía como en un shortcito y chanclas frente a un clóset y luego una pesadilla de un avión que se cae, pero él como que tenía una lámpara hacia abajo de su carita y cuando se empezaba a caer, gritaba y como que tapaba la luz y se iba a negros, y le dije ‘ven, ven, ven, acá te veo’”.
Pese a llegar como media hora tarde, desmadrar todo el casting que la directora tenía súperplaneado y acompañado por sus tocayos, su papá mariachi y su abuelo, la cineasta descubrió que “la tierra maya parió un niño en tiempo y forma para hacer Monstruo de Xibalba”.
Por la curiosidad de Manuela Irene vive Monstruo de Xibalba, nombre de la mitología maya para el inframundo, pues desde su infancia se cuestionó qué pasa cuando te mueres.
Aunque el filme la refleja, no eligió a una Rogelia para protagonizar, no sabe por qué, sólo imaginó a un Rogelio, en Yucatán, porque sus papás se conocieron ahí durante los ochentas.
Y la película es una mezcla de suspenso, con pico de terror, mucho sentido del humor, cierto misticismo, algo de poética y “el ritmo de la edición es bastante ágil”.
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