Hola Paisano
El oprobio de un perdón.
Indigna o ruin resulta la actitud jurídica--política asumida por la Fiscalía
General de la República, la cual no destaca por el prestigio y moralidad
de su titular Ernestina Godoy Ramos, para muchos de esa institución y
su fiscal no existe ni la Constitución Política, ni el Código Penal Federal,
ni los Tratados Internacionales, ni la nobleza, ni los conocimientos, ni la
congruencia, ni la decencia, ni el amor por procurar una verdadera
justicia que beneficie a su Cuarta Transformación de la República y a
México.
La togada a cargo de esa desprestigiada fiscalía carece de la fe e intenso
amor por el Derecho y los valores humanos insertos en sus libros, por
tal razón, no ha podido contagiar con esos sentimientos a los muy
honorables agentes del ministerio público de la Federación que desean
readquirir el prestigio perdido.
Ella misma obstaculiza los caminos para
que se provea una verdadera justicia, al carecer de la personalidad,
emotividad, pasión y decencia con los que se debe integrar
correctamente una carpeta de investigación.
El fervor y amor que hace valer para proteger a la delincuencia política
del neoliberalismo a la que le dio continuidad la Cuarta Transformación
de la Nación, se sintetiza con unas pocas palabras –sus ocurrencias para
proteger el corruptor fenómeno de la narcopolítica y ser sumisa a los
delirios de grandeza de Andrés Manuel López Obrador--.
Por sí existe una duda sobre el sentido exacto de su actitud para
investigar y perdonar, solo basta mencionar al ex gobernador del Estado
de Sinaloa.
El simple hecho de ser la Fiscal General de la República a modo de la
Cuarta Transformación de la Nación y su mesías, la convierte de
inmediato, en un apéndice y cómplice de la ignominia del fenómeno de
la narco-delincuencia política. No en vano es una de las más
“cualificadas” y “calificadas” exponentes de la injusticia e inmundicia a
la cual protege.
Ninguna de las actuaciones de la fiscal Ernestina Godoy Ramos, contiene
argumentos, estudios, explicaciones razonables y congruentes con el
espíritu de la Carta de Carranza y del Código Penal; esas inequidades en
su conducta y forma de investigar para procurar justicia, sólo le
producen un enorme daño a la Fiscalía General de la República; daño
que termina por denigrar la historia jurídica de nuestro México.
El referido desmán jurídico de protección a la narcopolítica, encuentra
una explicación razonable, la cual consiste en que los ingresos
económicos que se obtienen por esa ilegal actividad, le permiten a
Andrés Manuel López Obrador tratar de perpetuarse en el poder.
Es cuánto.




