BAJO CIEN FUEGOS

Resulta extraño que un militar acusado de colaborar con narcotraficantes haya decidido viajar a Estados Unidos donde no tendría protección alguna contra cualquier acción penal.

Da la impresión de que el general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional no sospechaba que estaba siendo investigado y menos que hubiera una orden de aprehensión en su contra.

El presidente López Obrador tampoco lo sabía.

Sobre los presuntos crímenes cometidos por el exsecretario Cienfuegos aún no se revelan pruebas, montos ni fechas. Todo hace suponer que el caso se sustenta en declaraciones de testigos protegidos.

Por lo pronto, no debemos adelantar vísperas ni juicios sumarios, advierte el presidente. Sin embargo, de confirmarse las acusaciones las consecuencias serían enormes. Resultaría obvio que el general Cienfuegos no habría podido operar sin apoyo de subordinados. Por eso dice el presidente que todos los involucrados van a ser suspendidos y, en su caso, puestos a disposición de autoridades competentes.

Si realmente las acusaciones contra Cienfuegos resultan ciertas será necesaria una limpia, una purga, en el Ejército y reconsiderar la decisión presidencial de entregarle la seguridad del país.

El hecho es que el prestigio de las Fuerzas Armadas corre un peligro mayor, lo cual no es asunto menor.