Hola Paisano
La línea entre la vida y la muerte suele ser invisible, delgada y silenciosa. En ocasiones suele estar definida por causas prevenibles. Por ello, hablar de oportunidad de vivir es hablar de segundos.
De acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas del INEGI, las principales causas de muerte en México son las enfermedades del corazón, la diabetes mellitus y los tumores malignos. Detrás de cada categoría médica hay una historia que podría haberse prolongado con una atención más rápida, diagnóstico oportuno o traslado eficaz.
La oportunidad de vida no depende únicamente del sistema hospitalario, sino del ecosistema de emergencia que lo antecede. Antes de llegar a quirófano, el paciente pasa por una cadena de decisiones iniciada con una llamada. En ese instante, el tiempo adquiere valor moral. Esa dimensión ética convierte a la línea de emergencias 9-1-1, operada desde el C5, en un espejo de organización colectiva.
Cada día, en la Ciudad de México, más de cuatro mil 200 llamadas llegan por este medio. Son voces distintas, pero todas comparten una urgencia: el intento de detener la pérdida. Las y los operadores atienden colapsos, infartos, atropellamientos, incendios, crisis nerviosas, partos inesperados. Desde el anonimato ofrecen una forma de acompañamiento prehospitalario, la antesala de la atención médica. Ahí comienza la diferencia entre una defunción y una historia de vida.
El C5, con sus 83 mil 414 cámaras y su sistema de Telemedicina coordina servicios de salud, bomberos, protección civil y cuerpos de seguridad. Es la llamada gestión del riesgo, un desafío cultural.
El contraste entre las cifras del INEGI y las acciones del sistema de emergencias revela la paradoja: tenemos conocimiento de lo que más mata, pero seguimos aprendiendo cómo salvar mejor. Las enfermedades crónicas —diabetes y males cardíacos— requieren prevención, educación, acceso a medicamentos, pero también capacidad de respuesta cuando lo inesperado ocurre.
La atención prehospitalaria, bien coordinada, puede reducir los índices de mortalidad tanto como un programa de salud pública. Un paramédico que llega a tiempo representa, en la práctica, la frontera entre la estadística y la supervivencia.
Durante el Día de Muertos, México celebra la memoria de quienes ya no están. Esta conmemoración también es oportunidad para pensar en quienes aún pueden quedarse. Mientras unos encienden velas por sus muertos, otros atienden emergencias desde el C5 de la vida para evitar nuevas pérdidas.