Juego de ojos
Sin pudor por el atraco cometido y sin la menor intención de construir legitimidad, Morena designó a tres integrantes del Instituto Nacional Electoral. El proceso fue a contrarreloj y carente de pulcritud. Especialistas y académicos hicieron notar los defectos en la selección de quienes tendrán tareas de suma importancia en los próximos comicios.
En 2027 hay elecciones regulares en el orden federal y local. Se renueva la Cámara de Diputados con sus 500 escaños y 17 gobernaturas, miles de alcaldías y decenas de congresos locales. Incluso hay entidades donde se compite en boleta por separado por sindicaturas y órganos menores. A todo lo anterior hay que sumar la elección de integrantes de los órganos juzgadores federales y locales.
Es una elección compleja e inédita. Las reglas para la selección de los juzgadores son deficientes y complicadas. Fueron redactadas con el ánimo de venganza de López Obrador y la ignorancia y sumisión de colaboradores incapaces de controvertir a su superior. En los hechos, la Constitución no se aplicó en sus términos en el proceso de 2025 y vimos al INE hacer malabares para cumplir con su responsabilidad. El fracaso fue monumental y la abstención constituyó uno de los factores de este resultado.
El Consejo del INE alimenta la preocupación por las próximas elecciones por las razones siguientes:
Si hablamos de complejidad, basta pensar en temas como la organización de las mesas receptoras de votación, la recolección de paquetes de votación o los conteos para determinar a los triunfadores.
A Morena le interesa mantener el poder. Todo menos perder. Sus directivos no van a dudar en usar sus mejores trucos para robarse los comicios. Los amos de los acordeones están en espera y su actuación desatará envidias hasta en los maestros de Valledupar.




