Mi Alma Gemela

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

El  8 de Marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Es referencia a todas ellas. Sí, a todas las mujeres. Muchas que a lo largo de la historia lucharon por sus derechos y por un mundo más justo.

Debemos recordarlas y respetarlas cada día. Como a las trabajadoras que son homenajeadas en todo el mundo.

Porque, entre otros factores:

“Cuando una mujer se rinde es porque ha vencido”.

La mujer es  fuerte, hermosa. Compasiva y única

Son  tan hermosas como el día.

Poseen todo lo necesario para luchar contra viento y marea

Todas son una mujer especial.

Son mucho más que lo que mis palabras dicen.

Hoy y todos los días del año son su día. Es nuestra alma gemela.

Por ello Doña Rosa María Campos, poeta, escritora, periodista y mejor  amiga, nos comparte sus estudios. Y nosotros, ante tanta prosapia las repetimos con orgullo. Ella habla del alma. Se pregunta ¿Cómo  identificarla?  Y se responde:  “Los libros sagrados registran que  es condición  humana buscar  nuestra  alma gemela  o  nuestra parte perdida.

Espiritualmente nuestra  parte perdida es el nivel inconsciente de  nuestra propia alma” Pero la alma gemela no aparece por arte de magia,  a veces, al encontrarla,  la  rechazamos. La razón es  el  trabajo espiritual que junto a ella tendremos que realizar, mismo que no  traerá  placer instantáneo. Nuestra  alma gemela llega para  que  crezcamos, cambiemos, alcancemos  junto con ella  nuestro mayor  potencial. Por cierto que ser soltero no es peligroso; lo peligroso es vivir  con alguien que no    ayude a nuestro   crecimiento. El Zohar,  libro sagrado de los cabalistas,  explica la razón   de la separación y  encuentro  de las almas gemelas, las que  al encontrarse  y   fundirse  constituyen  el gran significado del matrimonio,  la unión marital.                                                                               La historia  de las almas gemelas, nos explica, es la siguiente:                                                                                                                          Los cónyuges,  almas fundidas en su masculino y femenino,    residen en  estado de  pureza en el “Edén” o “La Casa del Tesoro de las Almas”, hasta que les llega el momento de su encarnación, aquí en la tierra. Entonces  dejan  el Paraíso para  descender  al mundo físico  e  iniciar un  peregrinaje, a veces muy largo, para  regresar a  la Fuente. En donde adquieren   la sabiduría y  experiencia  necesarias  para alcanzar el nivel de madurez. “Cuando una sola alma unificada está lista para ingresar a  la dimensión material, se  divide en dos partes: una masculina y otra femenina. No se volverán a unir  hasta  someterse  a una serie de pruebas  que eleven  su nivel espiritual.” Tan importante es que las almas gemelas se unan, que  incluso  es preferible  que  una   pareja se separe, si  no esta  unida a su alma gemela.

Si se rehúsa a ello  podría llegar a morir. Esa es una de las razones por la cual existen los divorcios, para permitir que las almas gemelas se  reúnan.

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