De fantasía y satanismo

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Del terror cósmico en la literatura nos platica  la historiadora y escritora doña  Norma Vázquez Alanís.

Pero antes una reflexión sobre lo acontecido el jueves en Culiacán y de la postura del gobierno federal:

“Nosotros no queremos la guerra. La estrategia anterior convirtió el país en un cementerio. Se dejó avanzar mucho el problema. Revertirlo No es fácil. Es un proceso. Con rectitud, con honestidad, con justicia vamos a garantizar la paz y la tranquilidad  de la nación”, expresó el señor que habita en Palacio Nacional.

¿Ridículo? Para nada.  Queremos que  el actual gobierno no haga lo mismo que los anteriores. Sí, hay mucho por mejorar. Pero muchos  reconocemos el esfuerzo, para pacificar el país, como lo declaró doña Olga Sánchez Cordero,  secretaria de Gobernación.

Así de simple.

De acuerdo con Iván Fernando Rodrigo-Mendizábal, académico, investigador y doctor en Literatura Latinoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar de Ecuador, lo más interesante de la obra literaria del escritor Howard Phillips Lovecraft es su variada temática del horror, con una fantasía única, ingeniosa y sugestiva.

Además, utiliza un lenguaje que logra describir estados de terror y lugares con peligros inminentes e inimaginables criaturas, producto de su visión del ser humano como un ente insignificante perdido en la inmensidad del cosmos.

Los cuentos cortos de Lovecraft tienen como protagonistas a criaturas horripilantes que llegaron a la Tierra hace millones de años y aún siguen aquí, concluye el especialista y agrega que sus obras combinan fantasía y satanismo de una manera muy poco usual, lo cual lo ha situado como uno de los más importantes autores de literatura de terror.

Como los mecanismos del horror están en la mente humana, el escritor Howard Phillips Lovecraft logró crear relatos de terror sicológico potenciados por algunos ambientes y situaciones recreadas en sus relatos poblados por seres fantásticos, procedentes del espacio y otras dimensiones, capaces de provocar miedo en los humanos.

A través de una cosmología que funde el terror con la ciencia ficción, Lovecraft consiguió llevar la novela de horror tradicional más allá de lo visto hasta la primera treintena del siglo pasado, periodo en el que escribió ‘Historias macabras’, ‘Ciclo del sueño’ y “Mitos de Cthulhu’.

Las historias seleccionadas ponen de manifiesto que el autor avanza de los terrores convencionales hacia el pánico metafísico, el vacío del cosmos, la soledad del hombre en un universo sin moral e impasible hacia su sufrimiento y ello le permitió situarse en el nivel de los clásicos de la literatura de horror.

"Con Lovecraft el terror dio un giro copernicano y se convirtió en horror cósmico: miedo a los espacios infinitos poblados por indescriptibles semidioses amorales, miedo a seres de otras dimensiones", opina el fundador de la editorial española Valdemar, Juan Luis González, quien ha publicado toda la obra de este autor estadounidense (Providence, Rhode Island, 1890-1937).

Según el mismo Lovecraft, todos sus relatos se basaban en la misma leyenda:

“Este mundo había estado habitado en tiempos remotos por otra raza, que fue aniquilada y expulsada cuando ejercía la magia negra, pero que vive fuera del mundo, está dispuesta en todo momento a volver a tomar posesión de esta tierra”.

Lovecraft tomó conciencia de la irrelevancia y fragilidad del ser humano en la inmensidad inabarcable e insensible de las galaxias; de ahí su obsesiva representación de la desintegración psíquica ante el rostro de un horror cósmico percibido como ‘la verdad’, indica Paulina Castellanos, colaboradora de la revista Algarabía y especialista en asuntos literarios

Su tema es el continuo asalto por parte de las fuerzas inconscientes de la disolución, de la desintegración, que desembocan en el colapso de la cordura bajo el peso del caos.

Para Castellanos  a pesar de su inteligencia y teorización estética Lovecraft fue un escritor notablemente desigual, sus textos más efectivos son aquellos en los cuales predomina la atmosfera y la trama se mantiene subordinada; su prosa es arrogante, inspirada y original, aunque con frecuencia trillada, derivativa y repetitiva.

Lo cierto es que los relatos de Lovecraft alcanzan otro nivel y lograron trascender a través del tiempo, porque se distinguen por su terror cósmico materialista, que hace a un lado los temas comunes del terror como los fantasmas y el satanismo para incorporar elementos de ciencia ficción de carácter extraterrestre y sobrenatural.

En cuanto al estilo, Lovecraft estuvo muy influenciado por sus propias ideas y sus lecturas, muchas de ellas arcaicas, y utilizó la primera persona en sus relatos a fin de que sirviera como caja de resonancia de los acontecimientos. Ello hace que los sentimientos del otro se unan a los del lector y amplíen los efectos del miedo.

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