Coparmex plantea una nueva agenda laboral para generar mejores empleos
Hay delitos que dañan el patrimonio de una persona y hay otros capaces de alterar la economía de una región entera. La extorsión pertenece a esta segunda categoría. Cuando un productor, un comerciante o un transportista tiene que pagar para poder trabajar, el problema deja de ser exclusivamente policial: se convierte también en un problema económico, social y de desarrollo.
Michoacán lo conoce particularmente bien. La importancia del aguacate, el limón, la actividad forestal, la ganadería, el comercio y el transporte convierte a muchas regiones del estado en zonas de enorme capacidad productiva, pero también en espacios donde la delincuencia puede intentar apropiarse de una parte de esa riqueza mediante amenazas y cobros ilegales.
Los acontecimientos recientes permiten dimensionar el problema. Durante 2026, autoridades federales y estatales han informado sobre operativos relacionados con extorsiones contra productores, comerciantes y empresarios de distintos sectores productivos. En agosto, por ejemplo, autoridades federales reportaron la detención de 12 personas presuntamente relacionadas con cobros a empresarios de los sectores aguacatero, ganadero y cárnico.
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