¿Desaparición de Morena?
@guerrerochipres
Así como las células delictivas dedicadas al despojo han encontrado distintas formas de apropiarse de inmuebles ajenos y amparo en documentos sin regularizar, sucesiones inconclusas o registros desactualizados, las autoridades despliegan capacidades para cerrar espacios a la impunidad y enfrentar este delito desde varios frentes: prevención, defensa jurídica, investigación, restitución y combate a la corrupción.
Desde esa lectura cobra relevancia la estrategia Protección al Patrimonio Familiar. Acciones de Prevención, Restitución y Justicia ante el Despojo. Su mayor fortaleza no radica en reconocer que el delito prospera cuando las instituciones actúan de manera fragmentada.
La creación de un esquema de coordinación entre la Fiscalía General de Justicia, las Secretarías de Gobierno, Seguridad Ciudadana, la Consejería Jurídica, el Registro Público de la Propiedad y otras instituciones responde a la necesidad de perseguir a quienes cometen este ilícito, cerrar las grietas institucionales donde prosperan las mafias inmobiliarias y devolver confianza a la ciudadanía.
Esta estrategia incorpora, además, investigación estratégica para identificar patrones delictivos, un equipo especializado de auditoría y control interno destinado a combatir cualquier acto de corrupción vinculado con este ilícito, una política de cero tolerancia frente a quienes conviertan el servicio público en instrumento del delito.
Pero uno de los frentes más importante coloca a la ciudadanía como parte central. En una lógica de prevención —la cual acompañamos desde el C5—, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, presentó un decálogo de recomendaciones para reducir los riesgos de despojo.
La protección comienza con acciones decisivas: mantener en regla la documentación del inmueble, activar la Alerta Inmobiliaria, regularizar propiedades heredadas, formalizar contratos, conservar pruebas de posesión y solicitar asesoría jurídica antes de firmar cualquier documento relacionado con la propiedad. La información oportuna se convierte así en herramienta de protección.
Cuando una familia conoce los riesgos y actúa a tiempo cuenta con mayores oportunidades de impedir que el engaño se transforme en una pérdida irreparable.
El patrimonio familiar se protege cuando la prevención, investigación, justicia y coordinación institucional dejan de avanzar por caminos separados y comienzan a actuar bajo un mismo propósito: cerrar cada espacio donde el despojo intenta encontrar una oportunidad.
Salvador Guerrero Chiprés es coordinador general del C5 de la Ciudad de México




