Tu cerebro también necesita “modo avión”
@guerrerochipres
Hace 58 años, aquella juventud desafiante del autoritarismo hegemónico de la época transformó la indignación en doctrina cívica mediante brigadas populares, mítines relámpago y recorridoscasa por casa.
Ese ímpetu organizativo —fortalecido 22 años después tras el sismo de 1985— cimentó la movilización social contemporánea. Este viernes, las marchas conmemorativas del 2 de octubre del 68 convivirán con un entorno profundamente transformado por la presencia de dispositivos tecnológicos: una densa red de captación de imágenes.
A lo largo de la ruta tradicional de las movilizaciones, el C5 opera 223 cámaras de videovigilancia distribuidas estratégicamente en 59 puntos. Los dispositivos supervisan el trayecto iniciado en la emblemática Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco hasta su culminación en el Zócalo.
Durante concentraciones masivas, los dispositivos de videovigilancia otorgan una perspectivaanalítica indispensable encaminada a gestionar incidentes en tiempo real, salvaguardar la integridad de los asistentes, documentar los flujos de contingentes y aportar pruebas para el esclarecimiento de eventuales ilícitos.
La mirada digital actúa como garante del ejercicio libre de los derechos políticos. Adicionalmente, los sistemas de vigilancia privados de comercios y corporativos adyacentes complementan este ecosistema de protección. El cruce armónico de ambos registros disuade provocaciones, aísla conatos de violencia y protege el patrimonio común.
Las estadísticas de las marchas de los dos últimos años indican un registro de 68 reportes dentro de un radio perimetral de 250 metros respecto alrededor de los contingentes. El desglose revela una disminución de 23 por ciento entre ambas marchas, siendo las alertas más recurrentes el uso del botón de auxilio para falsas alarmas.
Tal descenso se asocia con el impacto de la vigilancia visual con un repunte en el comportamiento cívico de los colectivos. La certidumbre de saberse monitoreados inhibe las conductas disruptivas de algunas minorías y acompañan la estrategia de seguridad y contención instruida por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, a la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
La innovación tecnológica y los sistemas de monitoreo cierran la brecha histórica abierta en la década de los 60. El Estado ya no vigila para reprimir, sino para custodiar la libertad. La seguridad de una movilización multitudinaria se edifica de manera conjunta, entre la mirada atenta de los dispositivos de videovigilancia, la presencia policial y la madurez de las y los manifestantes.
Salvador Guerrero Chiprés es coordinador general del C5 de la Ciudad de México